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Libre la queremos

Hace un año, en un país muy diferente, el 3 de junio estalló algo más que una plaza extendida hacia todas sus calles laterales. Una convocatoria surgida de un colectivo de mujeres periodistas con militancia de género florecía mucho más allá, incluso, de esas calles desbordantes de mujeres y de hombres, que ayer replicaron su presente. En una nota publicada esta semana en el periódico digital Nuestras Voces, Florencia Abbate, miembro de ese colectivo, recordaba la sorpresa en los días previos al 3 de junio de 2015: en el muro de Ni una menos se multiplicaban incesantemente las respuestas desde todo el país, en voces de mujeres de todas las generaciones, con historias atravesadas de una u otra manera por la violencia patriarcal. Continuar leyendo…

Aparato de lenguaje

Todo es coreográfico. Un ballet del despojo. También de despojo del lenguaje. Cada día se hace más verosímil en el mundo la visión de George Orwell cuando imaginó 1984. En su momento, se pretendió que la profecía de Orwell se agotaba en un reality show. Un Gran Hermano que mirara, que vigilara constantemente de día y de noche. Pero Orwell pensaba más allá. El Gran Hermano tenía más que ver con lo que revelaron mucho después Julian Assange, John Snowden, Hervé Falciani. Es decir: la existencia de un poder extendido más allá de lo visible y confesado, más allá de lo publicado en los diarios, más allá de lo legal, que desplegara herramientas para mantener a la población bajo control. Un control a su vez extendido mucho más allá de las acciones: un control que se infiltrara en los deseos, las ilusiones, los miedos personales. Capaz de perdurar a pesar de la filtración de sus propios delitos –como el espionaje a diferentes autoridades de otros partidos u otros países–, gracias a esas herramientas. La más obvia es la comunicación. Pero paralelamente a esas visiones, Orwell observó que la primera condición favorable a ese poder autoritario y degradante era la decadencia del lenguaje. Continuar leyendo…

Derecha corporativa

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, dio su primer discurso un rato después de que la presidenta electa Dilma Rousseff fue suspendida por el Congreso de ese país, en lo que muchos interpretaron como un golpe de gracia a la región, y otros como un procedimiento constitucional. Habría que repasar las Constituciones si es que habilitan lo que presenciamos. En términos políticos, unas pocas oraciones de Temer bastaron para comprender que lo que se propone su mandato de seis meses es exactamente lo mismo que se propone en la Argentina Macri después de haber alcanzado con la ayuda de los medios concentrados su punto y medio diferencial. Continuar leyendo…

“Esa te la debo”

Melisa Bogarin, de 30 años, era madre de una beba de apenas más de un año. Trabajaba en el área de Comunicación del Programa Prohuerta de Las Breñas, en Chaco. Según reportó el diario Chaco Hoy, las tareas de Comunicación que ejercía Melisa desde hacía más de ocho años no consistían, como podría sobreentenderse, en redactar gacetillas ni lograr difusión en los medios, sino en la comunicación interna del Programa, que depende del INTA y trabaja con sectores de alta vulnerabilidad en la autoproducción de alimentos. Dada la diversidad de los destinatarios del Prohuerta –agricultores familiares muchas veces con problemas para la subsistencia diaria, poblaciones rurales alejadas de centros urbanos, comunidades originarias–, Melisa trabajaba enseñando que la comunicación era, para esos ciudadanos, una herramienta para expresar sus luchas y sus expectativas. Trabajaba para que fueran ellos sus propios comunicadores. Continuar leyendo…

Cómo volver

Esta semana, en su canal de YouTube, Cynthia García le hizo al psicoanalista Jorge Alemán una entrevista que luego circuló profusamente por las redes. Es notable su repercusión, porque Alemán hablaba de un modo comprensible pero profundo, sobre temas centrales de este momento argentino que atravesamos prácticamente sin nadie en los medios audiovisuales que lo refleje en la dimensión en la que la mitad del país lo vive. Las redes constituyeron ya una agenda no sólo completamente distinta a la de los medios convencionales, sino que también, pese a haber sido un soporte creado para contactos leves, han virado hacia el escenario de intercambios simbólicos fuertes, donde se intenta y se logra sostener en pie el pensamiento. Continuar leyendo…

Hacemos mal las sillas

De repente estalló la piñata y volvió a caer la lluvia de argumentos con los que durante veinte años nos negaron la movilidad social ascendente. Con el reendeudamiento que ahora es tapizado con necesidad y con urgencia, con la insólita gentileza política de dirigentes que hasta ayer nomás defendían un modelo de país inclusivo y ahora pegan un volantazo que es bien mirado y elogiado en los grandes medios, lo que se le está negando al pueblo argentino básicamente es la posibilidad de la movilidad social ascendente. Continuar leyendo…

Verdad y contradicción

Esta semana compartí en Facebook un posteo muy breve, apenas una frase: “Quiero que me devuelvan mi país”. Esas seis palabras rebotaron intensamente en mi interior, en una zona que no es ni muy personal ni muy original: creo que es una zona compartida con millones. Queremos que nos devuelvan nuestro país, lo cual no significa ni ignorar el resultado de las elecciones –en aquel país se podían perder las elecciones–, ni nada desestabilizador, como se estila decir ahora ante la crítica política. Los burócratas en funciones se han ocupado de que las voces opositoras callen, dejando un mínimo cupo para cumplir con presuntos buenos modales por los que tanto reclamaban y de los que hace tres meses demuestran que carecen por completo. Que son, como insisto desde hace algunas contratapas, neo bárbaros, gente emocionalmente tosca, moldeada al uso de esos artefactos que creó el dinero para multiplicarse por generación espontánea y se llaman corporaciones y buitres. Nos va quedando en claro que corporaciones y buitres comparten estrategia. Continuar leyendo…

La estAtización y La estEtización

El teórico francés Gilles Lipovetsky estuvo dando entrevistas sobre su último libro, La estetización del mundo (Anagrama). El es, desde hace más de dos décadas, uno de los mayores intérpretes de lo que con cierta fascinación burguesa se llamó “posmodernidad”, y que, como fenómeno, fue contemporáneo a lo que en su momento se llamó “globalización”. Continuar leyendo…

Otra manera de estar inseguro

Esta semana, el día en que el presidente Macri ordenó bajar los cuadros de Néstor Kirchner y Hugo Chávez de la Casa Rosada –dos días después de que el suegro de Sergio Massa, Fernando Galmarini, pidiera que se vuelva a subir el de Videla–, en las redes sociales se multiplicó por mil una placa de Crónica que mostraba una imagen de la Rosada, ya sin cuadros: “En la pared, quedó la grieta”. Continuar leyendo…

El orgullo de Milagro

En la semana se viralizó una presunta nota que salió en TN, aunque no conozco a nadie que la haya visto en la pantalla. Apareció en las redes sociales decenas de veces, pero lo que aparecía era la transcripción de un diálogo entre una ignota notera de TN y una mujer de la Tupac Amaru que estaba haciendo el acampe en la plaza Belgrano de San Salvador. La notera preguntaba: “¿Por qué está usted aquí, acampando hace más de un mes?”, y la mujer contestaba: “Estoy aquí con la Milagro porque no quiero que mi hija termine siendo sirvienta suya, señorita”. Continuar leyendo…

La otra parte de la historia

¿Quiénes somos, compañeros? –le pregunta Milagro a la multitud desde un pequeño escenario. Los que la escuchan son cabecitas negras en el más literal sentido de la expresión. Son los cabecitas negras y ojos quechuas de lo que entonces, cuando ese acto fue filmado, era un territorio de los que diez años antes, en los ‘90, habían sido declarados territorios inviables por las políticas neoliberales de Menem y Cavallo. El documental Milagro en Jujuy es de principios de la década pasada, y fue dirigido, las vueltas de la vida, por quien acaba de ser nombrado al frente de Canal 7, Miguel Pereira, director, antes, de La deuda interna. Por ese entonces, mientras este país estallaba, en Jujuy había una organización que ya tenía diez años de vida, y de vida agitada, convulsionada, de pelea y lucha permanente. Desde el primer día Milagro había estado al frente. Continuar leyendo…

Shock

El gobierno de Macri logra que uno se sienta un ingenuo retroactivo. Me acordaba esta semana, que fue peor que la anterior y así sucesivamente desde que una anomalía judicial le recortó –Macri debutó empujando– doce horas de mandato a la ex Presidenta, de uno de los últimos spots de la campaña del FpV antes del ballottage. Ese que se parecía mucho a un spot opositor a Dilma Rousseff: el de las máscaras. Mostraba a Macri sacándose la careta. Continuar leyendo…

Los negros y los estudiantes

No en todas las épocas, al menos no con tanta intensidad, se puede todos los días leer entrelíneas un diario global, o más precisamente desencriptar la realidad –uno de sus aspectos, sobre todo: el opaco– uniendo algo que pasa en México con otra cosa que pasa en España con otra cosa que alguien dice en China con otra cosa que estalla en Estados Unidos, u otra cosa que es “noticia” en la Argentina. En un mundo global la explicación es global y la escena también. Continuar leyendo…

Genealogías de clases medias

“El relato arquetípico se convirtió en relato de origen de la clase media argentina”, dice el antropólogo cultural Sergio E. Visacovsky, en uno de los múltiples ensayos y ponencias compilados por él, por Ezequiel Adamovsky y por Patricia Beatriz Vargas en el libro Clases Medias, recientemente editado por Ariel. El libro es en sí mismo una indagación sobre los estratos medios latinoamericanos. Los textos hablan de estadísticas y datos duros, pero también del material altamente sensible en lo simbólico que encarnan esos sectores que, cada uno a su manera, han generado una identidad que a su vez los diferencia de los sectores más bajos, de los que muchos de sus miembros provienen. Continuar leyendo…

Saber y hablar

Una enfermera de Zaragoza dedicada a cuidados paliativos se acercó hace poco a la activista Clara Valverde en una presentación de su último libro, y le contó que no es inusual que enfermos de edad muy avanzada, a punto de morir, se pongan de pronto a gritar cosas sobre la guerra civil, desabrochando la angustia que han arrastrado en silencio durante todas sus vidas. Continuar leyendo…

Los niños que huyen

En esa dimensión cultural que todavía llevamos incrustada en el sentido común, la de Estados Unidos sigue siendo una democracia ejemplarmente asociada a la idea de libertad. Pero hay datos duros de la realidad que nos permiten advertir con qué fuerza, con qué resistencia, con qué poder de mando algunos significados descargan su arbitrariedad ideológica sobre algunos significantes. Esa realidad ofrece un múltiple menú de problemáticas en las que se transparenta una decadencia global de “lo norteamericano”, y no sólo en lo que pueda referirse a plazas financieras. Empezando por algunas de sus problemáticas internas y de rabiosa actualidad, la palabra “militarización” ha sido usada muchas veces en las últimas semanas, tanto en referencia a las protestas brutalmente reprimidas en Ferguson, donde un policía asesinó a mansalva hace diez días al adolescente negro Michael Brown, como un poco más al sur, donde las autoridades migratorias hablan de “militarizar” la frontera con México, donde decenas de miles de niños menores de edad, provenientes de países latinoamericanos en guerras no convencionales, esperan la deportación. Esta es probablemente la crisis humanitaria más sigilosa de la historia, descontando la crisis humanitaria crónica africana. Continuar leyendo…

Parecidos

Hay uno de los cuentos más breves de Raymond Carver, uno que se llama “El padre”, que nunca descifré y siempre me fascinó. La fascinación, en este caso, tiene mucho más que ver con lo que se siente al leerlo que con lo que uno comprende. Hay tres niñas, una madre y una abuela rodeando un moisés de mimbre en el que el hermanito recién nacido está chupándose su propio puño, a falta de chupete, pateando la frazadita y las cintas celestes que indican que se trata de un varón. El padre de las niñas, en la cocina, le da la espalda a su familia mientras lee el diario. Las niñas, la madre y la abuela observan al bebé y discuten entre ellas a quién se parece. Más que una historia, el cuento entero es apenas una escena. Lo que siempre me fascinó es el tema del cuento. Los parecidos. Esa necesidad casi autónoma que lleva a los miembros de una familia a preguntarse desde el mismo momento del nacimiento de un nuevo integrante a quién se parece. Como si lo primero que nos surgiera hacer ante un nuevo ser es esa verificación de rasgos, carácter o actitud. Como si en lo delgado de los deditos, en lo difuso de un perfil, en el color de las cejas o en la expresión de los ojos se reinventara constantemente la especie, como si se interrogara a sí misma, como si se pusiera a prueba, en el juego de los parecidos, esa misma capacidad de reinvención. Continuar leyendo…

La guerra, los medios y las palomas atontadas

El mago lleva décadas enteras, más de un siglo, aplastando palomas en su manga, para después dejarlas salir revoloteando atontadas, sueltas entre el público que lo aplaude. “Sabemos cómo es el aplauso de dos manos, pero… ¿cómo suena el aplauso de una sola?”, era el acápite de un libro de Salinger. Ese aplauso al mago que una y otra vez hace su truco es un aplauso de una sola mano. No suena. No celebra. La paloma atontada es la noticia. Nos habla a veces de guerras, a veces de buitres, a veces de cualquier otro tipo de pulseada, de puja, de conflicto, porque de ese material están hechas la mayoría de las noticias. El aplauso de una sola mano, en estos casos, consiste en la mera y obstinada creencia de que eso que vuela es una paloma que un mago no sacó de la manga de su traje sino un contenido que llena un espacio que estaba vacío. Hay algo de hipnosis en esa insistencia de no ver más allá de la paloma atontada, de no ver su génesis, que es el truco. Continuar leyendo…

Alegría para todos y todas

“Ya somos campeones, amigo, si esto nunca lo vivimos”, le decía a un cronista de televisión un adolescente del conurbano que ayer pasado el mediodía había llegado junto con sus amigos al Obelisco. “Mañana festejamos a lo grande, amigo, todos a la Casa Rosada a recibir al equipo”, le había dicho un instante antes, y el cronista le había frenado la euforia: “Pará, pará, que faltan tres horas para el partido”. Fue entonces que el que lo interrumpió fue el chico, cuando le dijo: “Ya somos campeones, amigo, si esto nunca lo vivimos”. El cronista titubeó pero reflexionó muy rápido: “Claro –le dijo a la conductora del piso–, son muy chicos. Son menores de treinta. Nunca experimentaron algo así”. Continuar leyendo…

Argentinidades

Ultimamente veo choques de paradigmas por todos lados, como si esta época nos regalara la indetenible experiencia de los cambios. Esos choques son múltiples y globales, escarban en nuestras sociedades, las interpelan y las reagrupan, como se puede ver en el tablero mundial, donde la porción emergente del mundo ya es tan grande que esa porción parece considerar defender en bloque sus intereses. Pero esos choques de paradigmas, empujados por la historia, no se dan sólo en la política y en la economía. Se dan en lo subjetivo y, por supuesto, en la cultura. Continuar leyendo…



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