Publicaciones archivadas

No los voy a defraudar

Y si en las últimas elecciones francesas los votantes hubiesen tenido que dirimir el ballottage entre Le Pen y otro Le Pen? Una postal así de horrible se insinuó cuando en las encuestas empezó a trepar encabritado López Murphy. No fueron solamente las encuestas, de las que todos hemos aprendido a desconfiar: los argentinos conocemos el paño, y algo verdaderamente monstruoso comenzó a insinuarse. Algo que se palpaba en la calle. Algo que se percibía en taxis, oficinas, casas paternas, bares. Menem por un lado y López Murphy por el otro, aparentemente opuestos pero siameses en su concepción del disciplinamiento social como un punto de partida para sus políticas, ofrecían ese escenario. Continuar leyendo…

El miedo no es volátil

Lo volátil nunca fue tan leve y al mismo tiempo tan pesado como esta vez. Lo volátil nunca fue tan inasible y al mismo tiempo tan físico como ahora. Es volátil el estado de ánimo colectivo, la decisión del voto, el porcentaje de los candidatos, el panorama desde el puente al que estaremos asomados esta noche: Brukman, esta semana, dibujó sobre ese paisaje la amenaza de un Puente Pueyrredón extendido en todos los rincones del país. En Brukman, en el Puente Pueyrredón y en el centro porteño aquel 20 de diciembre, la policía dejó entrever lo que en casi veinte años de democracia mantuvo en reserva pero encendido: el magiclick de la bestialidad, cierto goce en aplastar de cuajo cualquier reclamo popular, la inclinación corporativa por las carnicerías, el afán de la rienda suelta para acallar de un zarpazo, un machetazo, un gomazo o un itakazo la insinuación de la protesta. Dado que nada indica que este país podrá dar soluciones a los motivos que generan la protesta, lo más lógico es imaginar un escenario en el que las fuerzas de seguridad, con poderes recobrados y el respaldo político de Menem o López Murphy, liberarán cantidades industriales de endorfinas represivas. Lo volátil no es volátil: anida en el estómago y esta semana empezó a llamarse miedo. Continuar leyendo…

La cambiante

–¿Vos te fijaste que yo siempre uso los mismos aros y vos siempre usás aros distintos?
–No, ¿vos siempre usás los mismos aros?
–¿No te fijaste?
–Son esas argollitas de plata, ¿no?
–Ah, te habías fijado. Continuar leyendo…

Moore

“Tenés que ver la película de Michael Moore”, me dice todo el mundo. Ya sé que la tengo que ver. Me hubiese sido útil, por ejemplo, para sentarme a escribir esta nota con más imágenes en la cabeza, o con más argumentos. Pero no la vi. Y por ahora no la voy a ver. Escucho hablar de Moore desde que supe que existía, como mucha gente, durante la transmisión de la entrega de los Oscar. La invasión a Irak ya estaba en su apogeo, pero uno volvió a pisar el palito yanqui del mundo como espectáculo. Sobre esa idea giró Chicago, por ejemplo, que sí vi. Contra la opinión de muchos, me gustó. “Ellos lo hacen, ellos lo critican, ellos te lo venden”, recuerdo que comentamos al salir del cine, después de ver esa comedia musical bastante oscura que hablaba sobre cómo entender la vida según los norteamericanos: no importa la verdad, sino lo que uno sea capaz de hacer creer como verdad. Pero después lo que fue oscureciéndose no fue la pantalla sino la vida real. Y aun así, como millones de personas, vi la entrega de los Oscar con la expectativa de ver quiénes hablaban contra la guerra y qué decían: el mundo como espectáculo y uno como espectador. Y así conocí a Moore, escuchando aquel parlamento sobre el presidente ficticio y el conflicto ficticio que todos recordarán. Continuar leyendo…

La susceptible

–Soy yo. Te llamo porque me parece que tenemos que aclarar un par de cosas.
–¿Vos y yo? Bueno, te escucho.
–Laura, somos grandes.
–Sí, vos un poco más que yo. Ja ja ja.
–Pará, pará, que esto va en serio. Continuar leyendo…

Ojalá

El espanto es tan desmesurado que parece que ya no hubiera nada por decir. Solamente tenemos palabras, y no alcanza. Las palabras deberían tener el filo de una navaja o el poder explosivo de un Tomahawk, pero no lo tienen, no almacenan combustible, no arden. No arden como ardió entera la familia de Alí Smain, ese niño iraquí que según dice el diario perdió en un bombardeo del lunes, en Kindi, a su madre, su padre, sus hermanos, a sus tíos y a sus primos. También perdió los brazos y seguramente perderá la vida. Ojalá se convierta en un símbolo, porque los símbolos, a veces, son más poderosos que los Tomahawk. Continuar leyendo…

La arpía

–¿Nunca pensaste en cortarte el pelo?
–¡Ni loca! ¡Con lo que me costó dejármelo crecer!
–¿Cuánto hace que lo tenés así de largo?
–… Cinco, seis años.
–Claro, tenías… cuarenta.
–…Sí, ¿por?
–No, claro.
–¿Claro qué?
–No, digo que a los cuarenta… Continuar leyendo…



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