Publicaciones archivadas

Vidas ejemplares

“Tiene todo. Hasta no tiene marido.” Me lo dijo una señora de unos sesenta y pico, diálogo ocasional en la peluquería, espera matizada, a la sazón, con revistas de actualidad. La que lo tiene todo, hasta ese nomarido que le fascinaba a la señora, era Susana Giménez, estrella resistente no sólo al paso de los años sino sobre todo a los cambios de estética, valores y gustos populares registrados en todos estos años. Continuar leyendo…

Mudanza

–¿Y entonces?
–¡Que me voy!
–¿Cómo te vas a ir?
–¡Yo esta situación no la aguanto más!
–¿Pero estás decidida? ¿No tendrías que pensarlo un poco?
–¡No! ¡Ya aguanté demasiado! ¡Se acabó!
–¿Pero no hay nada para rescatar? Continuar leyendo…

La media

–¿Vos usás medias de nylon?
–¿Yo?
–Sí.
–¿Qué?
–¿Vos usás medias de nylon?
–Eehhh…
–¿Tan difícil es la pregunta? Continuar leyendo…

Nación

Eran casi las ocho de la noche y hacía más de una hora que la sede central de la AFJP Nación había cerrado sus puertas. En el local, bien grande, todavía había apretujamiento de gente con formularios y biromes en la mano, caras desconcertadas y una ansiedad a prueba de todo tipo de confusiones: nadie sabía exactamente cuál era el beneficio de pasarse de cualquiera de las AFJP privadas a la única totalmente estatal. La palabra “pesificación” iba y venía, de boca en boca, aunque su real significado aplicado a los aportes jubilatorios de la última década todavía era esquivo. “Estos pesificaron”, se escuchaba. “Fueron los únicos que pesificaron”, se recalcaba. Esas frases sueltas dejaban colgando la idea de un tardío y curioso elogio del peso, después de años de la loa al dólar. Esos futuros aspirantes a jubilados no podían precisar qué era lo que ganaban con el pase agitado al Nación, aunque sí podría decirse que estaban allí impulsados por otro tipo de intuición: quedarse de brazos cruzados y en manos privadas les sonaba como el peor de los panoramas. Se ignoraba y se ignora todavía cuál es la quita que tendrán los aportes jubilatorios de quienes eligieron o fueron pasados de prepo al sistema de capitalización, pero quienes estaban allí y los que siguieron desde entonces atestando esa y las otras sedes del Nación, o atosigando a sus promotores, no sólo sospechan, ya saben que ellos no serán, dentro de unos años, aquellos viejitos hip hop que andaban en bicicleta, viajaban o salían de paseo con sus nietos después de haber entregado su dinero a las virtudes de la iniciativa privada. Continuar leyendo…

El flan

–¡¡Hola, Graciela!!
–¡Hola! ¿Estás eufórica?
–¡No, estoy apurada!
–¡Bueno, no me grites! Continuar leyendo…



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