Publicaciones archivadas

Laica o libre

Los periodistas –acaso mejor que nadie, porque es la arcilla con la que trabajamos, la materia prima de nuestro oficio– sabemos que lo que hoy nos parece tan pero tan interesante, eso que nos queda en la cabeza, acerca de lo que conversamos con amigos, incluso aquello que nos involucra, pasado mañana ya se irá opacando, será como una nave que lentamente se interna en la neblina, algo que nuestras mentes archivarán. Las noticias envejecen más rápido que las mariposas. También el espanto, la solidaridad, el morbo o el entusiasmo que las noticias despiertan en la gente serán devorados por el pac-man vertiginoso de la actualidad. Sin embargo, acaso por codearnos permanentemente con ese artefacto efímero que es una noticia, podemos percibir cuándo en alguna de ellas se cuela no el suceso sobredimensionado por declaraciones o hechos condenados a desfallecer, aplastados por otras declaraciones o hechos, sino un pulso más profundo, un desnivel en la conciencia colectiva, una de esas pocas y deslumbrantes puntas de iceberg que quedarán tatuadas en la historia. Continuar leyendo…

Repollo

¿Hablarles de masturbación? Eso no. ¿Hablarles de género y no de sexo? Mmm… eso tampoco. ¿Hablarles de métodos anticonceptivos? Bue, eso sí. ¿Es el Estado el que debe fijar los contenidos, o los padres? ¡El Estado, si los padres se han hecho cargo hasta ahora y así estamos! ¡Los padres, nadie puede interferir en la patria potestad! La propuesta de educación sexual para chicos tiene alterados a los adultos. Fueron hasta divertidos los debates televisivos del fin de semana: parece que a todo el mundo que defiende el sexo reproductor le han enseñado el abc de la sexualidad en el campo, con ejemplos de cópulas entre perros o caballos. Algunos quieren licuar la cuestión, como para que nuevas generaciones se entrenen como lo han venido haciendo varias otras hasta ahora: acá están las trompas de Falopio, por aquí llega el espermatozoide, la mujer ovula una vez por mes, los varones tienen poluciones nocturnas. Higiene. Sexualidad plastificada. Pero lo cierto es que el tema está sobre la mesa, y las perturbaciones que los adultos tenemos en relación con la sexualidad –y digámoslo: ¿quién, con la mala educación que ha recibido, no padece hoy alguna perturbación, quién no querría sentirse más pleno, más libre, más dueño de sí? ¿Por qué no desear para nuestros hijos menos rollos y menos culpa?– han saltado como los naipes de un castillo mal armado. Continuar leyendo…

Batalla renacentista

Mi profesora de Literatura de cuarto año era temible. No sabíamos exactamente por qué le teníamos miedo, pero cuando empezaba la hora de Literatura nadie hablaba. Ella entraba al aula prolija del colegio privado, y con ella entraba el silencio más profundo de todos, no el silencio expectante del respeto, sino el del miedo, el que parece sólido porque se lo podría cortar en tajadas. Cuando nos entregaba pruebas, no se limitaba a ponerles un puntaje. Escribía mensajes que a los dieciséis años no éramos capaces de descifrar, pero que eran siempre imperativos y alarmantes. Recuerdo una de mis pruebas, con su caligrafía exaltada ordenándome: “¡Lea a Goethe en alemán! ¡Ya mismo!”. Una de sus obsesiones era el pasaje de la Edad Media al Renacimiento. Se paraba y arengaba: “¿Quién ocupaba el centro de la Edad Media? ¡Dios! ¿Quién ocupaba el centro del Renacimiento? ¡El hombre! ¿Qué renació en el Renacimiento? ¡El pecado!”. Continuar leyendo…



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