Publicaciones archivadas

La trampa

Corría 1940 y la Universidad de Nueva York se había quedado sin dos profesores de Filosofía. Surgió, como candidato, el nombre de Bertrand Russell, que estaba enseñando en la Universidad de California. Faltaba todavía una década para que a Russell le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura, pero su nombre ya estaba revestido con el más sólido de los prestigios. La Junta de Educación Superior de la universidad aprobó inmediatamente el nombramiento, fue hecha la oferta y fue aceptada. Russell iba a encargarse de tres cursos, que consistían básicamente en asociaciones entre Lógica, Matemáticas y Filosofía. Continuar leyendo…

El caso Russell

Corría 1940 y la Universidad de Nueva York se había quedado sin dos profesores de Filosofía. Surgió, como candidato, el nombre de Bertrand Russell, que estaba enseñando en la Universidad de California. Faltaba todavía una década para que a Russell le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura, pero su nombre ya estaba revestido con el más sólido de los prestigios. La Junta de Educación Superior de la universidad aprobó inmediatamente el nombramiento, fue hecha la oferta y fue aceptada. Russell iba a encargarse de tres cursos, que consistían básicamente en asociaciones entre Lógica, Matemáticas y Filosofía. Continuar leyendo…

Camila, Ezequiel, Darío, Maximiliano

“Las personas obran de manera extraña en algún momento.”
Comisario mayor Gustavo Ramos,
director general de comisarías
de la Policía Federal.

Esa manera extraña en la que obran las personas en algún momento debería ser desentrañada, sin embargo. Esa manera extraña en la que obran las personas y a la que se refería el comisario Ramos no calaba en un interrogante existencial ni ahondaba en los vericuetos de la naturaleza humana. Era un tremendo eufemismo utilizado por un jefe policial para desembarazarse institucionalmente del horror que habían desatado el viernes 1º de abril, en una esquina de Lugano, los policías Adrián Bustos, Miguel Angel Cisneros y Mariano Almirón, de la comisaría 52ª. Después de tomarse ocho botellas de cerveza en un quiosco, los policías, según reconstruyeron los testigos para los que ahora se pide protección especial (y con toda razón, en virtud de la manera extraña en la que obran y pueden seguir obrando las personas), presionaban a un grupo de adolescentes del barrio para que fueran a comprarles cocaína. Como los chicos se negaban, se desató un escándalo que despertó a Camila Arjona, de 14 años y embarazada de cinco meses. Camila estaba durmiendo con su novio muy cerca del griterío. Los dos se levantaron y fueron a ver qué pasaba. El griterío ya había dado paso al tiroteo. Ella recibió varios balazos por la espalda y probablemente murió en el acto. Continuar leyendo…

La Salita

Hace diecisiete años, Nora, que es psicóloga, y Mabel, que es trabajadora social, se hicieron amigas apilando ladrillos. Ya trabajaban, las dos, en la Sala Nº 3 del barrio Las Torres, de Pontevedra, partido de Merlo. Pero cuando se conocieron, la Sala propiamente dicha no existía, así que ellas dos participaron, junto con los vecinos, de aquella construcción. Era la época del Plan Atamdos, que impulsaba desde la gobernación el ministro de Salud Floreal Ferrara. Se creaban, en diversos y múltiples puntos de la provincia Salas de Atención Primaria de la Salud concebidas, junto con las escuelas, como los corazones de los barrios. Equipos multidisciplinarios se proponían dar respuestas a las problemáticas sanitarias de los barrios más castigados. Esta última oración podría colarse en un informe desabrido o pretencioso o en cualquier discurso de la tradicional política bonaerense. “Dar respuestas a las problemáticas sanitarias de los barrios más castigados.” ¿Qué significa eso en realidad? Mabel responde, con naturalidad: “Si viene un vecino alcohólico, decirle, por ejemplo, quédese acá a pasar el día. Hacerle lugar”. Continuar leyendo…



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