Publicaciones archivadas

El talento de Bertucelli

La historia de Marta, este martes, narrada en el ciclo Mujeres asesinas, fue una de las más revulsivas vistas hasta ahora. Marta mató a sus dos hijos. Probablemente, si la propuesta para ver un programa de televisión adelanta esa síntesis argumental, muchos espectadores la dejarían pasar de largo. Se supone que la televisión como soporte está hecho, casi por definición, para el entretenimiento. Sin embargo, gracias el protagónico a cargo Valeria Bertucelli, este capítulo de Mujeres asesinas se convirtió en la prueba de que la televisión es perfectamente capaz de ser una herramienta más que potente para transmitir las emociones más brutales y las más sutiles. A pesar de que en su trayectoria ha despuntado más su fase de comediante, Bertucelli logró comunicar una interioridad profundamente perturbada. Logró desentenderse de clichés y manierismos para seguir buceando, incluso inmersa en un personaje border y con un pie en el límite, en su sequedad gestual y su frescura. Logró hacer inteligible a alguien infinitamente débil y complejo, hacer de su asesina un objeto de espanto pero también de piedad y conmoción por esas grietas de la condición humana que se le asomaban por los ojos, sin necesidad de llanto ni de gritos. Y gracias a ella, los espectadores pudimos sentir nuestras pieles erizadas por esa historia, pero al mismo y exacto tiempo el placer de disfrutar del arte de una actriz.

Pasarse en limpio

La nena ya está grande. Tiene trece, y los temas de conversación son otros. El otro día vino del colegio y comentó:

–Kirchner y Menem son de derecha. Continuar leyendo…

El yogur

Tuve buena voluntad y no me quise perder el gran acontecimiento mediático del año. Así que el lunes pasado vi La Noche del 10. Aguanté el homenaje a los maestros, la costilla de menos de Thalía, los reportajes bobos y todo eso, pero la visión de Marcelo Tinelli entrando como un emperador romano me dio vergüenza ajena y me dormí. En los días que siguieron me puse a hacer una encuesta entre gente muy cercana, poco cercana y apenas cercana, y aunque preveía el resultado no dejé de asombrarme: la mayoría no lo había visto, y los que lo habían visto habían hecho zapping o habían seguido mirando pero para tener algo que criticar al otro día. Entre mis muy conocidos, poco conocidos y apenas conocidos no hallé ni una sola persona que hubiese disfrutado del show. Ese relevamiento me condujo a una conclusión previsible: vivimos en un yogur. Entero y con fibra, pero un yogur. Aunque la suma de yogures ateste la heladera, cada uno de ellos no deja de ser una casa de juguete, un ecosistema balanceado, un mundito sin grandes ecos y sin grandes amenazas. Y si aconteciera alguna catástrofe, la enfrentaríamos con alguno de los diez mandamientos freudianos, esos que llevamos inscriptos en las células, esos códigos de barras que nos indican, si un día nos levantamos temprano y nos ponemos muy activos, “estoy maníaco”, o si un día nos quedamos en la cama y hacemos fiaca, “me estoy melancolizando”. Continuar leyendo…

Esas fotos

Las comisuras de las bocas insinúan en esa foto la mueca de la tragedia. Son mínimas curvas inversas a la sonrisa de la Gioconda. Arcos leves, dados vuelta. Esas dos bocas están cerradas. Labios finos y pegados el uno con el otro para decir algo: es el mensaje del silencio. Y las miradas. La de Leónie está fijada en el vacío, dopada de dolor, sostenida sin embargo por un mentón altivo que delata una dimensión de dignidad que aquellos que la vieron, en ese instante que quedó capturado en la fotografía, no deben haber advertido. Esa dignidad no estaba dirigida a ellos, de todos modos. Ese tipo de dignidad extrema no está dirigida a nadie. Es un don inevitable y un precio interior altísimo que no cotiza entre asesinos. La mirada de Alice, en cambio, elige una ligera inclinación y se instala en el mismo punto ciego arriba del foco de la cámara. Evidentemente, les han dicho que hacia allí tenían que mirar. Un ejemplar de La Nación para dejar constancia de la fecha y atrás la bandera de Montoneros completan la puesta en escena montada en la ESMA, cuando la nacionalidad francesa de las monjas ya era un problema inesperado para la Armada y los marinos quisieron desviar sospechas. Continuar leyendo…



Copyright © 2004–2009. All rights reserved.

RSS Feed. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez.