Publicaciones archivadas

Una escena diferente

Después de una semana de profusas interpretaciones sobre los resultados del domingo pasado, es difícil asomarse al tema con ánimo de agregar algo. Pero probemos. Probemos con algunos detalles que quedaron colgados en los márgenes de las elecciones, detalles que inauguraron una escena nueva en un país que parecía condenado a la repetición de sus taras. Sólo algunos análisis enchastrados de soberbia pueden leer esos resultados como prueba de la estupidez, la banalidad o la equivocación popular, y no porque las muchedumbres nunca se equivoquen, qué va, si ejemplos sobran, ni porque la palabra mayoritaria, por mayoritaria, sea santa. Pero la mayoría de la Capital, que eligió a Macri, por ejemplo, está lejos de ser una mayoría equivocada: es simplemente una mayoría de derecha que se constituyó en tal sólo porque los dos candidatos progresistas (con todas las comillas, o si se quiere bastardillas, que se le quieran agregar al adjetivo) fueron por separado y dejaron abrirse entre ellos una brecha que no se agotó en matices ni en puntos de vista, sino que adquirió el carácter de duelo de torpes titanes, que es, por otra parte, el juego que mejor juegan los progresistas. Continuar leyendo…

Ellas dos

Nadie puede negarles el carnet del club. Quedaron lejos y extemporáneos los tiempos en que Elisa Carrió, más que lamentarse, se jactaba de jugar en las ligas mayores y no tener marido. Tanto Cristina Fernández como Chiche Duhalde juegan en las mismas ligas, tienen marido y nadie podría negar que las dos son verdaderos cuadros con una impronta propia, aunque esas huellas personales sean tan distintas como lo son los hombres que eligieron, la manera en la que hicieron sus campañas, el lenguaje que usaron, la iconografía que desplegaron, los propósitos políticos que esgrimieron y hasta la ropa que usaron. Continuar leyendo…

Nuestras zonas erróneas

Estaba hablando por teléfono con una amiga. Trabaja para una fundación europea y coordina temas con perspectiva de género. Le contaba un rollo sentimental y ella iba agregando comentarios. En eso estábamos cuando, en un momento, creí escuchar un:

–No, el blanco.
–¿Qué tiene que ver el blanco? –le pregunté, porque como acotación era descolgada.
–¡No! –ella se rió–. Le estaba diciendo a Su.
–¿A qué Su? –no entendía.
–Su es la manicura. Continuar leyendo…

Cuerpos peronistas

El 10 de diciembre de 1983, en la Plaza de Mayo, era difícil hacerse un lugar entre la muchedumbre. Había tanta gente que era preciso hacerse paso rozando, tocando cuerpos. Eran dóciles aquellos cuerpos festivos. Y el cuerpo de uno mismo también. El cuerpo de uno mismo, siempre arisco en la forzada proximidad de los ascensores, siempre incómodo en el lento ritual de las colas bancarias. Los roces ese mediodía no alteraban a nadie. Una mano en la espalda de alguien, un brazo en la cintura de alguien para seguir adelante. La devolución de sonrisas amigables, el espectáculo de los ojos vidriosos y los hijos a caballito. Lo recuerdo así. La plaza inundada de gente suelta y unida. Como una primera vez de calmas burbujas personales en suspenso. Antes había conocido marchas tumultuosas y agitadas por la represión, solamente eso. Como un gran cuerpo colectivo atravesado por la felicidad, ese día se dejaban atrás los años de la dictadura. Y eso era político pero íntimo. Y era íntimo pero era político. Continuar leyendo…



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