Publicaciones archivadas

Nota urgente

Esta es una nota urgente, una nota que debería ser leída con atención por las decenas de propietarios de humildes casas del partido de 3 de Febrero que, desde hace un mes y una semana, se niegan a alquilarle una vivienda a una familia pobre que la necesita con desesperación: no para gozar de un techo protector y unas paredes sólidas, como bien podría ser y a lo que lógicamente tienen derecho, sino para brindarle a uno de sus hijos, de doce años, una muerte digna. Continuar leyendo…

Esa palabra

El señor divide aguas y no en un paisaje bíblico, sino en la pradera incierta y sembrada de dudas de la progresía. Gente que opina lo mismo sobre el neoliberalismo, la globalización o la salud reproductiva, que lee los mismos libros o el mismo diario, que se viste parecido, que detesta las mismas cosas y vota por lo general la misma boleta –aunque a desgano unos o con entusiasmo otros–, lentamente va encontrando en él un insólito y ácido motivo de discordia. Es que el hombre despierta entre los habitantes del yogur progre tanto adhesiones enfáticas como abiertos rechazos. Tanto fervores desatados como revulsión hecha y derecha. Hugo Chávez se está convirtiendo en el punto álgido de las reuniones entre amigos, en el tema áspero de las mesas de los bares, en un dique separador de un ancho río que en realidad nunca fue, ay, más que la confluencia de unos cuantos arroyos. Continuar leyendo…

Dónde

“¿Dónde?” es una pregunta de época. Una pregunta en movimiento, formulada por una voz vacilante, soplada por una voz en tránsito. En un mundo que avanza en dos sentidos opuestos y complementarios –fabricando progreso y bienestar, y fabricando al mismo tiempo desechos humanos que no tienen lugar en ese mundo–, esa pregunta rebota en el silencio o arde en las calles. Fue tan negligente el diseño del mundo en las últimas décadas, que los territorios destinados a la localización de los desechos humanos se volvieron inhóspitos, tan crueles, que esos sobrantes migran. Uno de los más graves problemas de la modernidad es el agotamiento de los depósitos de desechos humanos. “¿Dónde?”, se preguntan los desesperados que escapan de guerras y hambrunas, y que erizan a los habitantes de los países centrales, que los ven llegar e instalarse, y los ven reproducirse y hablar su lengua pero también la que adquieren, y portar la carta de ciudadanía y hasta reclamar por sus derechos. El bozal del discurso moderno estuvo reteniendo las soluciones que ahora empiezan a escucharse en el seno de las sociedades autodenominadas democráticas y hasta exportadoras de antiguos ideales: expulsión, guetización, reformulación de las leyes de hospitalidad, blanqueo emocional colectivo; a los desechos hay que tratarlos como tales, y si no hay lugar en los basureros globales, habrá que crear nuevos basureros o impedir, por regla escrita, que los desesperados escapen de la guerra y la hambruna. Que mueran en la guerra o de hambre. De los desechos hay que hacer muertos. Continuar leyendo…

El Tren del Alba

[La intimidad de la travesía en El Marplatense, donde estuvieron juntos Maradona, Kusturica, Evo Morales y una larga lista de personalidades para repudiar a Bush.]

“Hoy el tipo llegó y saludó con la mano… ¡y no había nadie! Bush es el hombre que saluda a la nada.” Lo dice él, el hombre que con la mano hizo un gol, y que cuando saluda escucha siempre lo mismo: “Diegooo, Diegooo”, aunque su audiencia sea una nutridísima conferencia de prensa en la Sala de Jefatura de la estación Constitución, aunque sea un jueves a las once y media de la noche, aunque esté rodeado de hombres como Evo Morales o Emir Kusturica, aunque la partida del Tren del Alba se esté retrasando porque no había manera de hacerlo entrar a la conferencia de prensa sin que el entusiasmo que él provoca lo sepultara bajo una avalancha de cámaras y cables. A Maradona lo excede lo que él mismo provoca, opaca absolutamente a todo lo que lo rodea, genera un amor packman que se devora hasta sus buenas intenciones, pero eso no le impide que las tenga. Declara “querer profundamente” a Fidel Castro, y cuando habla de Bush deja entrever, más que una convicción ideológica, una especie de herida personal sublimada y fundida con sus orígenes y sus sentimientos argentinos y latinoamericanos: “Nos desprecia. Es una basura humana. Estoy acá para defender la dignidad argentina. Que sepa que no lo necesitamos, que no le damos la bienvenida, que no lo queremos”. Cuando termina de hablar, se escucha, por parte de personalidades, periodistas, camarógrafos y fotógrafos: “Diegooo, Diegooo”. Continuar leyendo…



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