El álbum de fotos

(del libro Perdonen nuestros placeres)

Las hemos ido tomando, las hemos ido guardando, por ejemplo, en este álbum: las fotografías tienen siempre una pretensión que cumplen, acaso, una sola vez. Una sola y magnífica vez. Porque los álbumes de fotos germinan en las casas como semillas casi inevitables, buscando dejar constancias, eternizar momentos, hacerle trucos al olvido. Pero en una vida hay muchos más momentos para fotografiar que instantes en los que mirar fotografías. Y es todavía más escaso ese momento justo, preciso como una pieza de reloj antiguo, en el que capturamos en nosotras la predisposición del alma para mirar fotografías. Si aparece, los ojos se conectan con esos seres que están ahí –acaso nosotras mismas, antes–, y el pasado vuelve, nos envuelve, nos devuelve.

No hay comentarios

Publicar un comentario

Nunca revelaremos tu email.