Publicaciones archivadas

¿Es increíble “Montecristo”?

Al año siguiente del furor de Resistiré, Telefé no pudo superar su propia apuesta. El deseo, que repetía un cierto clima que mezclaba romance con suspenso, no anduvo, pese a que este año Natalia Oreiro está probando en el 13 que ella es reina allí donde hay comedia. Cuando empezaron a llegar a las redacciones los rumores sobre la trama con la que volvía a la pantalla Pablo Echarri, más de uno –y me incluyo– pensó que iba a tratarse de un enorme disparate: partir de la adaptación libre de la novela de Alejandro Dumas para hablar de la apropiación de niños durante la dictadura. ¡Y con Pablo Echarri! Continuar leyendo…

Niños guaraníes

Que en muchos casos no inscriben a los niños guaraníes en los registros civiles hasta que tengan un año, para que no quede registrado el altísimo nivel de mortalidad infantil: lo deslizó a principios de septiembre Hebe de Bonafini, en un reportaje que le hizo en Radio Nacional a Alberto Morlachetti. Los datos encastran en una lamentable perfección con los dichos de Bonafini. La etnia mbya guaraní de Misiones es en sí misma un nicho de esos que se le escapan a la antropología y deberían ser objetos de estudio y preocupación también de la sociología y la economía, hasta llegar a las ciencias políticas. Continuar leyendo…

López y Moyano

El sindicalismo peronista hizo su pantomima del gesto que mejor le sale todavía, la violencia, justo cuando se cumplía un mes de la desaparición de Julio López. Una y otra cosa no tienen aparentemente nada que ver. Pero es necesario desarmar ese “aparentemente”. Continuar leyendo…

El muro

Hay algunas palabras nuevas tanto en sociología como en arquitectura. Un sociólogo alemán analiza fenómenos urbanos de época valiéndose del trabajo de un crítico de urbanismo norteamericano: eso acaso nos esté señalando que muchas veces confundimos con locales modos de vida que son globales. Esta perspectiva es fundamental para analizar algunas cuestiones, porque creo que detectar el origen del fenómeno nos habilita mejor para pensarlo. Lo global hace décadas que impone tensiones allí donde antes no las hubo. Y estamos ante un problema, amigos: ¿lo global cómo se piensa? Y sobre todo: ¿cómo se combate? Continuar leyendo…

Madres, hijas

Hace poco más de un año, en una contratapa que se llamó “El otro lado de la vía”, conté la internación de mi madre en una clínica psiquiátrica. La internación fue el corolario de una época difícil, en la que la demencia no era “oficial” y a la confusión de ella se sumaban la mía y la de mi padre. Es que en cierto modo, la enfermedad exacerbó rasgos de carácter que estuvieron presentes toda su vida. Por lo menos, toda mi vida. Continuar leyendo…

Angelito

Yo había sido un ángel tan pero tan gordo, que se cayó de la nube en la que estaba y fue a dar con sus alas rotas (hubo que podarlas) justo encima de la cama de mis padres. Esa fue la explicación que durante mi primera infancia intentó satisfacer mi curiosidad acerca de cómo venían los niños al mundo. Una pura cuestión de obesidad angelical. Continuar leyendo…

La palabra genocidio

“La casa está en orden” es una de las frases más detestadas de la democracia. Sobre esa frase de un Raúl Alfonsín devolviendo a sus hogares y a sus mundos privados a los miles y miles de ciudadanos que se mantenían movilizados se estampó un sello y así fue archivada en nuestras memorias: una frase cobarde. Como todo lo que es sellado y archivado, esa frase se mantuvo congelada en su carácter de cortamambo de un sector de la población que se sentía en condiciones físicas e ideológicas de “resistir”. Los últimos acontecimientos recomiendan descongelarla. Continuar leyendo…

¿Perdón?

El último domingo, en el programa de Luis Majul, se produjo un hecho ideológicamente bizarro. El caso de Karina Mujica, el joven cuadro de lo que ahora se ha bautizado “la derecha guaranga” (al menos así se la llamó en ese programa), cuya doble vida como incipiente dirigente militarista e incipiente madama marplatense fue lo que disparó un primer bloque; en él aparecieron personajes que dejaron a la finada Elena Cruz del tamaño de una simple fan de Videla. Caricaturescos, cínicos, un hombre mayor de “r” arrastrada (defensor de Etchecolatz) y un joven dinosaurio defendían acaloradamente el terrorismo de Estado de los ’70 con argumentos fallidos. En la tanda, se veía el institucional de recompensa para quien tenga datos sobre el testigo Julio López, acusador de Etchecolatz y actualmente desaparecido. El domingo pasado todavía no habían tenido lugar las marchas reclamando su aparición, ni la angustia por su suerte había tomado tanto cuerpo como en estos días. Es que la sola posibilidad de que haya patrullas perdidas del terrorismo de Estado resulta escabrosa, aunque no improbable, tan luego en un país en el que los que piden por más seguridad se dejan custodiar por los policías exonerados de la fuerza por haber incurrido en diversos delitos. Muchos de ellos, en secuestros extorsivos. La nueva etapa por la que atraviesan los juicios contra los represores no es menor ni cosmética. La desaparición de López reactualiza, sin que nadie lo previera, un dolor colectivo que sin embargo fue sostenido individualmente por algunas víctimas sobrevivientes: pudimos enterarnos de que López, que no olvidaba ni quería olvidar, solía ir a su lugar de detención, ya demolido, recurrentemente, quizá a espantar sus fantasmas o a afirmar su pacto con los que murieron. Continuar leyendo…



Copyright © 2004–2009. All rights reserved.

RSS Feed. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez.