Archivos mensuales: enero 2007

El suavizante de Marcela

Marcela vive en Bernal y tiene un lavadero de ropa. Su marido tiene un estudio de grabación por donde circulan bandas barriales de varios géneros. Tienen dos hijas, aman a los gatos y conocen a sus vecinos. Marcela está por publicar su primer libro de relatos, que se llamará “En mi lavadero, las manchas de

Eterna y vieja juventud

En el año 2005 fui invitada a reflexionar acerca de los desafíos del tango de cara al futuro. El resultado fue el libro “El tango, mañana” (once artículos y un cuento). El artículo que yo escribí se transcribe a continuación. Los demás artículos pueden leerse aquí. A mi abuelo paterno no llegué a conocerlo. Se

Lamer el chocolatín

(texto publicado en la revista La mujer de mi vida en 2004) Cuando era chica y empezaba mi programa favorito –el Capitán Piluso-, mi mamá me daba, a veces, un chocolate Suchard de los amarillos, los que tenían cereales. Eran días especiales. Quién sabe por qué, a los seis años yo administraba mi Suchard amarillo

Caín y Abel

Se comenta por ahí que Abel era nómade y Caín, sedentario. Y hay hasta quien dice que la historia de la humanidad puede leerse en función de la oposición, el rechazo, la necesidad de expulsión que sienten los sedentarios por los nómades. Abel era pastor y Caín, labrador. Uno deambulaba junto a su rebaño de

La virtud

El otro día, Roxana Kreimer, filósofa y mi amiga, dijo que una virtud es un punto medio entre dos defectos. La valentía, dijo, por ejemplo, es el punto medio entre la cobardía y la temeridad. Nunca lo había pensado así. Uno digiere la palabra virtud como si ella recubriera un punto máximo de algo. Me

Para que las ideas se ramifiquen

(Reseña escrita por Julián Gorodischer acerca de Dejámelo pensar, programa televisivo en el que participo diariamente en canal 7 junto a Boy Olmi. La nota original está acá.) Una de las preocupaciones de Sandra Russo, periodista de Página/12, es “hacer contacto” a través de sus textos. En las contratapas de este diario, el “yo” no

Mardel

¿Me parece a mí, o ya pasó esto de que la temporada marplatense comience “pasada por agua”, y que en todos los canales de televisión haya noteros enviados a La Feliz que, como llueve, no pueden ir a la playa a mostrar chicas y entonces dicen en cada entrada que Mar del Plata está “pasada

Dos balas perdidas, dos nenas baleadas

Dos balas perdidas en Rosario, la noche del 31, encontraron sus blancos en dos nenas, de 4 y 11 años. Las balas perdidas rara vez se pierden. Son disparadas al aire en un rito salvaje, porque aunque sean disparadas como una forma de vago festejo, de festejo furioso y enrarecido, esas balas caen y a