Publicaciones archivadas

Los personajes de Puig

“Supongo que me dicen posmoderno porque no me interesan para nada las historias realistas, y por eso amo a García Márquez o a Puig. Siento que mi trabajo como escritor es entrar en lo más oscuro de mí, en las zonas más peligrosas y raras de la mente sin ningún mapa o direcciones”. Lo dijo hace unos días Haruki Murakami, el escritor japonés que se consagra en estos días como alguien muy diferente a otros escritores japoneses. Murakami no defiende la tradición. Es un escritor transcultural. Escribe desde esa identidad y hurga en las fallas de esa identidad. Es ese Murakami el que agregó: “Por supuesto que Borges me gusta mucho, pero mi escritor argentino favorito es Manuel Puig”. Continuar leyendo…

Roces

Hace poco estuvimos en Niceto para escuchar a Dick el Demasiado. Me dejé convencer, porque aunque la cumbia electrónica es tan moderna, no deja de replicar a la cumbia que me impidió dormir durante casi un año. Mis vecinos de abajo eran en ese entonces decenas de chaqueños llenos de chicos que cada fin de semana cumplían años o tomaban comuniones, y la cumbia invadía mi casa esas madrugadas. Yo intentaba dormir cerrando las ventanas y poniendo burletes, pero el sonido a ese volumen (la cumbia no puede ser escuchada a bajo volumen, se desnaturaliza, pierde una de sus condiciones naturales) se filtraba como la lava de un volcán, y era de fuego todo lo venía de abajo. Era de fuego el clima de ese baile entre cerveza y vino de damajuana. Era de fuego el tenor del lenguaje que cargaba los gritos y las carcajadas de hombres y mujeres, como si no hubiese niños, como si los niños que cumplían años o tomaban comuniones fueran la excusa (tener tantos niños era parte de esa estrategia) para que cada sábado y domingo esos hombres y mujeres tuvieran su ceremonia de liberación, su territorio propio de fiesta y fiesta y fiesta, hasta el amanecer. Era de fuego, también, el arma de uno de los hombres, que me había dejado entrever cuando una noche, ya pasadas las cinco, les toqué el timbre llorando, porque estaba descontrolada por el cansancio y el aturdimiento. Mientras una de las mujeres me decía que iban a bajar el volumen (siempre me decían lo mismo), el hombre me dejaba ver el arma. Definitivamente, la cumbia había quedado sellada en mi memoria como la banda de sonido de algunas de las peores noches de las que puedo acordarme. Continuar leyendo…

López

Esta semana se cumplió un año de la desaparición de Julio López, y aunque los diarios reseñaron el aniversario del secuestro, y la televisión y la radio amplificaron la noticia, el caso López es un ejemplo de cómo los medios no siempre imponen la agenda de la sociedad, esto es, para aquellos que nunca cursaron Comunicación, los temas circulantes entre la gente: la gente habla de lo que hablan los medios. Pues bien, nadie habló de Julio López. Nadie habla de Julio López. Entre los casos resonantes que atraen y capturan la atención de la opinión pública, no podría incluirse el caso López. Es un desaparecido en democracia también desaparecido de la conciencia colectiva. Continuar leyendo…

Tacos

Desde que muy al principio del gobierno de su marido Cristina Kirchner bajó bruscamente el perfil empinado que había tenido en los últimos años (y que compartió, en otras épocas, con Elisa Carrió y Alicia Castro), comenzó un juego mediático que en épocas electorales ha sido sin duda recargado por los operadores de la derecha en los medios. No significa esto que a Cristina Kirchner la trate bien la izquierda, sino que la izquierda carece, entre muchas otras cosas, de operadores en los medios. Continuar leyendo…

Carver y Ramos

El lunes pasado, a la noche, vino Pablo Ramos a mi taller de escritura para hablar sobre el proceso de La ley de la ferocidad, su última novela. Habíamos leído todos El origen de la tristeza, ese hilvanado de cuentos que hizo despegar el nombre de Pablo del resto de los nombres de su generación y lo ubicó junto a los “innegablemente escritores”. Hace mucho tiempo que la publicación dejó de ser el hito que convertía a una persona que escribía en escritor. Las editoriales han entrado de lleno en las leyes del mercado y publican cualquier cosa que se venda. Pero el autor… ah, el autor, como rezan los contratos básicos, sigue no obstante siendo el que les recuerda a los editores por qué se dedicaron a ese trabajo; el autor les trae a los editores noticias de su pasado, de sus antiguos amores, porque no son ellos, después de todo, quienes deciden qué publica la editorial, sino las “políticas editoriales”. Continuar leyendo…



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