Publicaciones archivadas

Fidelidad

A lo mejor porque él representa, en lo más íntimo, el máximo exponente de la fidelidad a una idea, es que me cuesta tanto escribir sobre Fidel. Tengo una foto que busqué para anclarlo en mi zona de escritura posible, ya que él pertenece también a un territorio personal de escritura imposible. Continuar leyendo…

Levantar una casa

Tenía que “levantar” la casa de mis padres. Se dice increíblemente así. En el lenguaje copulan la materia y el ánima. Se levanta una casa cuando se la crea, cuando se la hace surgir de la nada, y ella va surgiendo de abajo para arriba. Pero también se la levanta cuando se la vacía, y ya no quedan restos de quienes vivieron allí. Sólo ahora, que me tocó hacerlo, me doy cuenta de esos dos sentidos, y de la notable diferencia de resonancias entre ambos. El primero infla los pulmones de esperanza y energía. El segundo lame el pecho con su saliva triste. Continuar leyendo…

Final no anunciado para Dejámelo Pensar

Por Emanuel Respighi, de Página 12.

Si bien poco se sabe de la programación 2008, por lo pronto ya hay un ciclo que no continuará en la pantalla de Canal 7: Dejámelo pensar. El atípico magazine conducido por Sandra Russo, columnista de Página/12, y Boy Olmi, que se emitía de lunes a viernes a las 15, finalmente no saldrá al aire durante esta temporada, pese a que logró posicionarse como un programa que abría el debate y la reflexión en profundidad sobre situaciones cotidianas en un horario en que la TV se limita a telenovelas extranjeras, talk shows y ciclos de chimentos de dudosa veracidad. Una decisión al menos discutible, pero que además pone al descubierto una extraña situación: los conductores se enteraron de que el ciclo no seguía en la pantalla estatal en medio de sus vacaciones y haciéndose eco de rumores. Ni Rosario Lufrano, directora ejecutiva del canal, ni Martín Bonavetti, gerente artístico, les comunicaron que no contaban con Dejámelo pensar para el año que acaba de comenzar. Continuar leyendo…

Del Boca y Sarkozy

“Si vuelves, lo anulo todo.” Quién sabe si efectivamente el presidente francés Nicolas Sarkozy envió ese mensaje de texto a su ex mujer Cecilia. Quién sabe si estaría, en ese caso, dispuesto a anular todo, o si lo envió a conciencia de que Cecilia, que ya está en otra cosa (bah, con otro hombre) no volvería, y fue un gesto más de la exagerada cortesía francesa. Quién sabe si no fue un pedido de Cecilia, humillada por su vertiginoso reemplazo. Quién sabe si Sarkozy se empeña en mostrar a Carla Bruni porque no logra superar el abandono de Cecilia. ¿Cómo saberlo? Esto es lo que tienen las noticias sobre la vida privada de la gente pública. Pueden circular impunemente, porque aunque los protagonistas hagan declaraciones y se exhiban haciendo esto o aquello, uno nunca puede acceder a la verdad. ¿Cuál es la verdad verdadera de las vidas privadas? Probablemente ni el propio Sarkozy pueda explicar el desmadre que armó con su victoria política, su divorcio, su noviazgo y su nuevo casamiento. Hasta ahora, todo indica que se dejó llevar. Como estrategia política, su actuación es deplorable: perder 13 puntos de popularidad en un par de semanas es una proeza kamikaze. Continuar leyendo…

Con los brazos abiertos

La escena me quedó en la memoria. Una pareja divorciada y con una hija de doce años en común se encontró en la Costa. El ex marido y padre de la niña pasó una noche porque no quería dejar de verla un mes entero. La ex mujer estaba recientemente casada en segundas nupcias: era entonces la mujer de otro hombre. El padre no pasó por la casa para buscar a la niña y llevarla a cenar con él. Tal vez ésa haya sido la idea, pero la ex mujer y su actual marido organizaron un asado para recibirlo y hospedarlo esa noche. Me invitaron al asado. Cuando llegué, las mujeres tomaban unos tragos en la cocina, y el actual marido y el ex marido de la mujer charlaban amigablemente mientras se ocupaban de la parrilla. Fue entonces cuando conocí el desapasionamiento en el sentido más positivo posible. No había ningún nudo de reproches o irritación entre los ex cónyuges. Seguían siendo el padre y la madre de la niña. Y lejos de tolerarse, se tenían mutuo respeto. ¿Un colmo de civilización? ¿Existen, en esta materia, colmos de civilización? Continuar leyendo…

El nombre de la rosa

Nombrar nunca fue un acto inocente. Dar nombre a algo o a alguien es de alguna manera inaugurarlo, hacerlo entrar en la lengua, ofrecer una identidad que identifique, en el caso de las personas, un Yo con un sonido. Nuestros nombres se escriben, pero sobre todo se pronuncian. Por nuestros nombres nos llaman. Llamamos a las cosas por su nombre. Esa frase, acaso más que ninguna, une la idea de nombre a la idea de verdad. Llamar a las cosas por su nombre implica claridad. Continuar leyendo…



Copyright © 2004–2009. All rights reserved.

RSS Feed. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez.