Publicaciones archivadas

Confrontación

La palabra anda por las bocas y los editoriales de algunos grandes medios, y a fuerza de ser repetida cobra cuerpo y se hace discurso. Ese discurso se acopla con otro, o mejor dicho, se casa con él: es el que encontró al vicepresidente Cobos como encarnación con chapa institucional como principal portavoz, aquella vez que dejó entrever su voto “no positivo” cuando declaró que había que “buscar consensos y no votos”. Esa declaración fue celebrada especialmente por la oposición, que estaba buscando desesperadamente votos y no consenso. Son los vaivenes, los pliegues de los discursos que se erigen masivamente para vestir eufemismos en los mejores casos, y para mentir descaradamente, en los peores. Quién sabe qué consenso pueden haber hallado entre sí y de cara al futuro y a la manera de hacer política, por ejemplo, Bullrich y Lozano, o Solá y Morales. Se ignora la amplitud o la profundidad de ese hipotético consenso, más allá de haber aunado, precisamente, votos. Continuar leyendo…

La yegua y el montañista

En el banco, frente a las ventanillas, había tres colas y ninguna era muy larga, pero la de la izquierda estaba casi desierta. Era la que estaba disponible para los clientes VIP. Llegué y leí los tres letreros: VIP, Personas y Empresas. Hice un rápido repaso mental sobre mi propia condición y me paré en la de Personas. Delante de mí, último en esa fila, acababa de ubicarse un hombre alto, apenas canoso pero de aspecto juvenil, vestido con jeans y campera de montañista. Colgaba de su espalda una mochila de una marca muy cara, que le daba un aire de turista o extranjero; supuse que era un hombre de paso por ese microcentro atestado de mediodía. Ni tuve tiempo de pararme con todo el peso en una de mis piernas, que es lo que uno hace cuando se autoacomoda en una cola de banco atrás de una docena de personas. Llegó otro hombre, más viejo y trajeado, que sobre mi oído preguntó:

–¿Las tres colas son iguales? ¿Por qué en ésta no hay nadie? Continuar leyendo…

Santuario

Tengo que hablar con mi diariero, porque este sábado, sin que nadie se lo pidiera, tiró abajo de mi puerta La Nación y me amargó la mañana. De no haber sido por eso, me hubiese ahorrado leer, en la página 18, un título increíble: “La gente transformó la casa de Cobos en un virtual santuario”. La bajada decía: “Como a un ídolo, le dejan regalos, le tocan el timbre y lo acosan por teléfono”. Eso es lo que hace “la gente”. Abajo, pequeña, muy pequeña, otra nota: “Ruidosa protesta kirchnerista”, cuya bajada indicaba: “Un grupo oficialista hizo pintadas y le pidió que renunciara”. Los kirchneristas no son gente, sino parte, supongo, del zoológico al que hizo mención Llambías la semana pasada, sin que ningún analista de los diarios de mayor circulación ni de los programas periodísticos del cable considerara esa expresión racista, al menos, de poco feliz. Cobos tampoco. Su corazón parece que no le dictó nada al respecto. Continuar leyendo…

El cuentito

Barack Obama fue caricaturizado agresivamente por The New Yorker y tanto demócratas como republicanos pusieron el grito en el cielo. The New Yorker se sintió en la obligación de aclarar el espíritu de la caricatura, a modo de disculpa. El turbante musulmán de Obama y el fusil que cargaba su esposa revolvieron el estómago norteamericano. Ese estómago será imperial pero, en materia de política interna, funciona con reglas claras. A las bananas las dejan crecer prolijamente fuera de su territorio. A nadie se le pasó por la cabeza que la crítica a una caricatura semejante sobre un candidato presidencial rozara la libertad de prensa. Hubiese sido ridículo. Tan ridículo como fue que aquí sí se hablara, en estos meses, de atentados a la libertad de prensa. Desde que comenzó este conflicto, los grandes medios no sólo han caricaturizado agresivamente a la Presidenta –y no me refiero sólo a aquella casi anecdótica caricatura de Sábat sino también a clips presuntamente chistosos que siguieron entreteniendo a la audiencia–, limando la institucionalidad del lugar que ocupa legítimamente. Confunden la libertad de prensa con el derecho al agravio. Los grandes medios han funcionado prácticamente como órganos de prensa y difusión de los sectores del campo afectados por las retenciones móviles. En ese sentido, esos medios han violado sistemáticamente el derecho a la información de los ciudadanos. Lamentablemente, y por su parte, la televisión pública se comportó como la televisión pública de cualquier otro país, menos de éste. Fue revulsivo ver esa pantalla el último sábado, cuando en un homenaje a Favaloro se exhibió en primer plano, atendiendo teléfonos, a Noemí Alan, cuya foto más recordada fue tomada en la ESMA, brindando con el Tigre Acosta. Continuar leyendo…

La calle

En un texto de la abogada Alicia Landaburu que habla sobre cómo la institución penitenciaria y el aparato judicial construyen la identidad de los procesados y condenados, leí esta semana un dato que me conmovió. Landaburu decía que en los informes ambientales hay dos datos muy importantes: el timbre y el buzón. Continuar leyendo…

Banderas

Hace algún tiempo comenté una idea del escritor británico John Berger que leí en una entrevista. Decía que él descree de la palabra “amor”, porque supone un desenlace feliz. Y agregaba que él prefiere esos momentos en los que, a solas con otra persona o colectivamente, está pasando algo que todavía no puede ser conceptualizado pero se vive, se siente, se entra de lleno en ellos. Lo individual se disuelve y se abre el túnel que nos separa de los otros. Hay comunión. Son momentos de contacto pleno. Todo esto último es interpretación mía de lo que desde ese momento llamo “Momentos Berger”. Sí recuerdo perfectamente que él terminaba ese párrafo diciendo: “Probablemente sean los únicos momentos por los que vale la pena vivir”. Continuar leyendo…

Una nueva idea del Congreso

“¿No podríamos habernos ahorrado estos cien días?”, fue una de las preguntas más escuchadas al finalizar la votación por las retenciones móviles. Otra pregunta que hacía un movilero a cada uno de los integrantes de las entidades ruralistas era: “¿Qué les dice a los chacareros que ya están al borde las rutas?” Sobre esos dos ejes funcionó uno de los discursos mediáticos de inauguración de un nuevo escenario: una ley con media sanción, y una mayoría que acababa de expresarse en apoyo a la decisión del Poder Ejecutivo. Continuar leyendo…

Historias de miedos y fragilidades

Por Silvina Friera.

En las arenas movedizas de los géneros narrativos que maneja, Sandra Russo se siente como en casa con el falso light: textos amables, ligeros y de rápida digestión, que experimentan con lo trivial o lo intrascendente, lo que se escucha en las colas de los bancos, en los supermercados, en bares y en taxis. Pero tras esa leve capa de sobreentendidos, se despliega la densidad de los miedos y las fragilidades. La perplejidad y el desconcierto son dos de los hilos conductores que se perciben en los cinco libros de la periodista y escritora, que PáginaI12 ofrecerá a partir de mañana a sus lectores: ArqueTipas, ArqueTipos, Erótika y Perdonen nuestros placeres (dos libros en uno), No sabés lo que me hizo y Cleopatra y otros cuentos. “La escritura es un modo de autoconocimiento y hay que aprender a activar las partes más interesantes de uno mismo para cada registro. Hay que dejarse pegar, inquietar por los textos. El periodista trabaja con la guardia muy alta y con ropa de fajina, pero en estos registros hay que bajar la guardia, ponerse la joggineta o el baby doll y circular por otras zonas de uno”, explica Russo. Continuar leyendo…

Un límite

El antikirchnerismo es una cosa; el golpismo es otra. Se puede ser antikirchnerista en democracia, se puede hacerle un lockout patronal salvaje a un gobierno kirchnerista, se puede desparramar recelo, sospecha e injurias sobre la figura presidencial democrática y popular sin mayor riesgo. Todo eso se puede y está a la vista. La supuesta tiranía de De Angeli no usó una sola bala de goma a lo largo de este conflicto ni tuvo en ningún medio electrónico importante ni la mitad, ni la tercera, ni la cuarta parte no de la difusión, sino de la más burda propaganda que tuvieron gratis las entidades agropecuarias. Pero las cosas transcurrieron como un show desnudista, en el que a muchos de sus participantes ya se les cayeron los pantalones y ahora exponen sus partes íntimas. Continuar leyendo…



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