Publicaciones archivadas

La amenaza y la profecía

Termino de leer en el diario que Elisa Carrió llamó a una conferencia de prensa en la que advirtió que es posible que el gobierno de Cristina “no llegue a diciembre”. De un tiempo a esta parte, Carrió ha logrado con su conducta y su personalidad política algo insólito: imperceptiblemente, casi sin que nos demos cuenta del viraje de sentido de sus palabras, cuando Carrió advierte que es posible que (de no hacer lo que ella va creyendo con el correr de los meses que es lo correcto) no llegue a diciembre, uno lee que Carrió desea que el gobierno de Cristina no llegue a diciembre. Desplazada de la escena central en estos días, corrida a un ángulo desde el que ella convoca a los medios para seguir teniendo protagonismo y ni siquiera así, ocupando espacio, lo más interesante que genera ahora Carrió es la posibilidad de desnudez del ánimo que comparte con los dirigentes ruralistas. Un ánimo que se reparte entre las profecías de Carrió y las amenazas de los propietarios rurales. Continuar leyendo…

El patio de los Campanelli

Cuando los que hoy andamos por la mediana edad éramos chicos, viajar en avión era una iniciación que a veces se postergaba más que todas las otras. Todavía no existía siquiera la palabra globalización, y lo que quedaba lejos quedaba lejos del todo. De los aviones llegaban imágenes fascinantes, como las de los pilotos y las azafatas, que parecían seres en tránsito permanente y además conseguían perfumes y cigarrillos importados. Ser azafata o piloto de avión era una de las primeras cosas que se nos ocurrían cuando nos preguntaban qué queríamos ser cuando fuésemos grandes. Las azafatas con sus uniformes y sus valijitas con ruedas nos parecían, desde la mirada de los diez o doce años, mujeres un poco mundanas y al mismo tiempo respetables, con sus polleras por la rodilla y sus pañuelos de seda atados con gracia al cuello o despuntando del bolsillo del blazer. No eran mujeres, en todo caso, cuya mayor preocupación era qué hacer de cenar. En aquel imaginario prepúber, esas mujeres siempre sonrientes dormían una noche en París y la siguiente en Nueva York, en hoteles lindos y pagados por la compañía. Hablaban inglés y estaban siempre maquilladas. Así como en la Edad Media ser monja era un buen recurso para no casarse, en nuestras preadolescencias ser azafata parecía un buen recurso para viajar. Continuar leyendo…

Reestatización

Esta semana el debate por Aerolíneas Argentinas promete comerse las noticias de la política nacional. Los ruralistas intentarán retener la atención mediática con nuevas arremetidas de protesta, pese a su publicitadísima victoria, que consistió en la derrota del proyecto oficialista. En esa dialéctica de victoria propia-fracaso ajeno se encuentra ahora instalada la oposición parlamentaria, cuya tarea legislativa parece centrada en imaginar proyectos consensuados cuya máxima excelencia no parece ser lograr mejores leyes, sino obstruir los proyectos que lleguen de ahora en más desde el Poder Ejecutivo. Mala señal y mala entraña aquella que ocupe a legisladores de cualquier signo buscando no el bien común sino el desgaste de una mayoría que ya mostró sus grietas y sus agujeros negros. Si un poder de la Nación se obnubila en la tarea de torcerle el brazo a otro, ningún debate será genuino, ni siquiera interesante: la gimnasia parlamentaria queda convertida, así, y ahora en términos literales, en un simple trámite, que era lo que horrorizaba a “la gente” hace apenas un mes. El trámite se llama: dime qué presenta el Ejecutivo y te diré a qué me opongo. Continuar leyendo…

A la carga, mis no valientes

Ayer mucha gente preguntaba: ¿se va por muchas horas? ¿Tardará mucho Lugo en asumir? ¿No se quedará a la cena, no? Una consecuencia más, este viaje de la Presidenta, de todo lo que le dicta el corazón a Cobos: un chucho generalizado en la gente que ve con ojos no positivos al vicepresidente. El corazón tiene razones que la razón no entiende, de modo que bien puede dejarnos bien sonados en unas cuantas horas de eso que le gusta, eso que lo atrae tanto que no puede ocultarlo. El poder, aunque sea prestado. Continuar leyendo…

Control y descontrol

Hay un discurso viejo como los trapos, precisamente un discurso-trapo que sirve para tirar sobre la mesa en cualquier circunstancia que la derecha considere conveniente. Es el que se articula sobre un doble rechazo: el rechazo al control y el rechazo al descontrol. Quienes echan mano del trapo para tapar con él otros motivos reales de rechazo suelen estar del lado de la queja, puesto que el discurso bipolar en cuestión es el básicamente útil para la crítica a lo que hacen los otros o para un sistema que dicen aceptar pero repugna. Continuar leyendo…

El hogar del oso Pando

“¡Yo puedo no estar de acuerdo con un periodista, pero no me voy a ir a las manos!”, decía Cecilia Pando, promediando el 2006, en una entrevista concedida a Para Ti, después de que en el acto organizado por la Comisión Permanente de Homenaje a los Muertos por la Subversión en Plaza San Martín, un grupito de adherentes moliera a golpes a un cronista del canal América. La nota se titulaba “El señor Pando”, en referencia al mayor retirado Pedro Mercado, su marido y el padre de sus siete hijos. Lo que tiene Para Ti es que logra meterse allí donde uno jamás podría. En este caso, el hogar Pando-Mercado, un “luminoso departamento de cuatro habitaciones ubicado en Belgrano”, donde esa linda familia numerosa pasa sus días, en ese barullo delicioso de peluches y cuadernos que suponen tantos críos. Después de todo, y en los antípodas de la familia numerosa light que habilita a Maru Botana a hacer la publicidad de yogures que refuerzan las defensas, los Pando-Mercado vienen a ser una familia numerosa con muchas calorías, pero que a tono con la época permite que la señora de casa se realice como activista y no se prive de expresarse públicamente. Continuar leyendo…

La torta y el falso consenso

La irrupción masiva de la idea de la redistribución de la riqueza no empezó con la Resolución 125. Empezó bastante antes. Promediaba el gobierno anterior y se decía, en los ámbitos progresistas, que innegablemente se había avanzado mucho en materia de derechos humanos, pero que Kirchner no había tocado la torta y sus porciones; que por sí misma la creación de empleo había modificado el dantesco paisaje de 2002 y 2003, pero que no había habido ningún cambio real en la redistribución del ingreso. Seguíamos y seguimos siendo hoy un país rico en el que la brecha entre los pocos de arriba y los muchísimos de abajo es, diríamos, escandalosa no ya en términos de ningún progresismo sino en los de lo que en los países desarrollados se entiende por “civilización”. Invertidos los tópicos sarmientinos, la civilización requiere mínimos estándares de equidad, en tanto la barbarie no es otra cosa, hoy, que los diseños bananeros que promueven las derechas locales. Continuar leyendo…



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