Publicaciones archivadas

Los poetas

Hay que cuidar la idea de la batalla cultural para que no se convierta en un lugar común, en un entremés del habla pública, en una zona habilitada para vehículos todoterreno. Hay que cuidarla del lugar común porque los lugares comunes, en el lenguaje, diariamente llevan a cabo su paradoja: cuanto más comunes y frecuentadas son algunas expresiones, menos se cree en ellas; dejan de ser palabras dichas por personas, para convertirse en implantes siliconados del discurso. Continuar leyendo…

“Menores”

Cuando se pide justicia, es mejor tener claro qué se pide. Y cuando se responde a un pedido de justicia, mejor que la policía no sea la que conteste. Por el crimen de Hugo Mayares, el vecino de El Palomar que fue asesinado el domingo pasado, la Bonaerense detuvo a tres jóvenes, uno de ellos de catorce años. Los testigos del crimen dicen que no hubo ningún chico entre los asaltantes, y esperan “que las detenciones no hayan sido apresuradas para que no hagamos la marcha”. Los vecinos de El Palomar iban a cortar el Acceso Oeste, y los medios estaban preparados para cubrir otra “pueblada” contra la inseguridad, un tema pendular que aparece y desaparece según qué otras cosas estén pasando. Es notable, por ejemplo, que en los largos meses que duró el conflicto con los sectores ruralistas, la inseguridad no haya estado en la agenda. ¿Había menos asaltos? ¿Los pibes chorros estaban mirando a De Angeli en TN y no salían a la calle? Continuar leyendo…

Putos y malevos

El Malevo Ferreyra terminó siendo un pobre infeliz sobreadaptado. Un falso titán que jugó sucio porque sus superiores se lo mandaban. Un esforzado cadete que hizo los trámites que le pedían. Matar a éste, matar a aquél. “La policía tiene que adaptarse a cualquier tipo de gobierno y somos nosotros los que tenemos que pagar las consecuencias”, dijo mientras su sobreadaptación se dirigía a Crónica TV, y estaba a punto de ofrecerse en un sacrificio sádico de dimensiones notables, toda vez que ahora hay que cuidarse de la espantosa visión del “documento histórico”, esto es: su éxtasis, agonía y muerte. Continuar leyendo…

A Keynes, con amor y sordidez

Lo que pasa es que ahora todo el mundo es Tercer Mundo. Mentalmente, por lo menos. Hasta el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, que el sábado elogió el gasto público para estimular la demanda interna. Mantener al menos tibias las economías mundiales en la emergencia. Ahí los países se dividen. Los emergentes han vivido en emergencia desde el último diseño del mundo. Los países centrales son ahora países en vías de hundimiento. La recesión les devolverá lo que ellos sembraron en los países emergentes durante las últimas décadas. El formidable castigo lo reciben por haber incurrido en lo que un griego perfectamente podría llamar hybris, es decir, el pecado capital, la soberbia, el exceso de un defecto, e incluso de una virtud. Ese castigo tiene muchos nombres, pero se resume en uno: desempleo. Continuar leyendo…

Catorce años

Catorce años tienen las AFJP, escucho, y pienso en los chicos de catorce años. Hace catorce años la oposición a Menem no logró perforar el relato blindado que bajaba desde el poder político, pero era legitimado por el poder económico y multiplicado por el poder mediático. El Estado elefante había dejado en el imaginario colectivo a la empleada pública de Gasalla, que atendía al público limándose las uñas y gritaba “¡Atrááás, atrááás!”. La palabra eficiencia vino a arrasar con esa empleada: fue reemplazada por promotoras de buenas piernas y sonrisa muy amable que regalaban pins y calcomanías de las AFJP. Continuar leyendo…

Lo negro

Hay un vallenato del colombiano Andrés Landera que se llama Cuando lo negro sea bello. Así se llama también un programa de radio en la 93.50. En él participo leyendo columnas que escribí en el 2001. En ese programa pasan una deliciosa música tropical; deliciosa y compleja. Es la cumbia original, antes de que pasara por las discográficas que le dejaron sólo su esqueleto rítmico. Continuar leyendo…

De peluquería, nada

Hay algo con la energía femenina expuesta en público que no se termina de digerir. El cruce de María América González y Patricia Bullrich en la Cámara fue un dato más de esta etapa argentina misteriosa, apasionante, crispada. En principio, diré que estaba haciendo cosas por mi casa, la tele puesta en TN, cuando el tono monocorde de los discursos se quebró abruptamente y fui a ver qué pasaba. No podía creer lo que veía. Bullrich había saltado en su banca y se desencajaba, y entonces volvieron a estudios. Apreté convulsivamente el control remoto y puse C5N. No lo podía creer, tampoco. Con la discusión de fondo, el cronista decía bobadas. Era evidente que ese cruce iba a ser el recuadro “de color” (ya vuelvo sobre las comillas en el color) más importante después de la noticia de la media sanción, pero la televisión, que hubiese podido transmitirlo en directo, se lo morfaba. Continuar leyendo…

Pentágono

Así se llaman unas puertas blindadas cuya publicidad me perturba cada vez que la pasan. Muestra a un negro corriendo. No es una persona corriendo ni un hombre corriendo. Es un negro corriendo. Tampoco es un negro como Barack Obama o como Pelé o como Rubén Rada. Específicamente, es un negro de mierda. El personaje que corre moviendo con él la panza inequívocamente hinchada de cerveza es un hombre quizás argentino, quizá paraguayo o peruano, sin rasgos europeos. Su fisonomía es la de cualquier hombre común y corriente que toma el tren a las seis de la mañana en Moreno para ir a trabajar a la obra en Capital. O la de un colectivero, o un taxista. O la de un kiosquero, o un mecánico. Pero tiene la barba crecida y la cara sudada mientras corre. Corre hacia lo que en una segunda instancia se ve que es una puerta. Choca con toda la fuerza de su cuerpo grueso contra la puerta. Rebota contra Lo Blindado y cae. Continuar leyendo…

“No califica”

“Me avergüenza esta ley, me avergüenza vivir en un país en el que se confabule como al descuido contra los más débiles: en pocos años, millones de personas padecerán el desamparo al que los somete la ley provisional, mientras las aseguradoras se ahorrarán millones de dólares en pensiones a las que la gente no tendrá derecho. Cláusulas oscuras como ésta no son otra cosa que síntomas de descomposición, estrategias de avaricia, señales de barbarie disfrazadas en spots publicitarios en los que las AFJP apelan a las palabras tranquilidad, seguridad y confianza. Da asco.” Continuar leyendo…



Copyright © 2004–2009. All rights reserved.

RSS Feed. This blog is proudly powered by Wordpress and uses Modern Clix, a theme by Rodrigo Galindez.