Publicaciones archivadas

La decadencia de “TVR”

Hace tiempo, cuando en el canal América todavía Francisco de Narváez no era el invitado especial de todos los programas periodísticos, dos noches por semana uno se preparaba para ver TVR. Iban pasando las duplas de conductores (¡TVR hasta había conseguido hacer interesante a Fabián Gianola!) y, sin embargo, la impronta del programa se mantenía en la edición y el contenido de sus informes especiales. Uno de los clímax, que provocó escándalo por lo revulsivo, lo ambiguo y lo iconoclasta, fue aquel que hicieron después de la caída de las Torres Gemelas, musicalizado con Sinatra cantando “New York, New York”. TVR nació y se ganó su espacio así, de una manera distinta a la del millón de programas que repasan lo que pasó en la televisión. Tenía un plus. Continuar leyendo…

Princesas de porcelana

Son otras princesas, no las de los cuentos. Son las antiguas princesas paganas, las que eran sacrificadas, las que como Ifigenia fueron ofrecidas a los dioses para calmarlos, complacerlos o predisponerlos a favor. Estas princesas de porcelana o princesas de cristal, como ellas mismas se designan y reconocen, buscan “la perfección”. Así lo declaran. Tienen 14, 15, 16 años en su mayoría, escriben con horrorosas faltas de ortografía, redactan correos en los que piden ayuda para engañar a sus madres, para vomitar sin que se les enrojezcan los ojos, para ser aceptadas en los foros de iniciadas en la adoración a Ana y a Mia, las dos deidades que las modelarán al gusto contemporáneo de belleza. En el camino a la perfección perderán peso, esmalte dental, reflejos, glóbulos rojos, menstruaciones, calcio, estabilidad emocional, amigos, pelo, y todas las referencias reales de sus respectivas imágenes. Chicas de 1,70 suplican que les digan cómo hacer para llegar a los endiosados 43 kilos, la marca desde la cual son admitidas como verdaderas amigas de Ana y Mia. En ese punto estarán a un paso de morir de un paro cardíaco o de que se les reviente el esófago de tantos jugos y heridas que se habrán provocado con sus dedos índice y pulgar. Estarán a un paso de la muerte o morirán, sin haber salido de este malentendido siniestro, de esta patología de época en la que ellas son nada más que lo que se ve de ellas, y en la que ellas esperan ver, en el espejo, a la que nunca fueron, ni son, ni serán. Continuar leyendo…

El Año Nuevo y las diferencias

Feliz Año Nuevo, dicen, decimos. Muchas veces. Felicidades, decimos y nos dicen también. En estos días del año, los últimos, así nos saludamos. Con Feliz Año Nuevo o Felicidades reemplazamos el buen día o el buenas noches. En esta semana de pasaje, todos andamos con el presente y el futuro encimados. Esta semana es la de las expectativas y poco podemos hacer por evitarlo. Continuar leyendo…

Justicia

Justo cuando parecía que la coyuntura se comía todo el presente y que en la agenda argentina lo más importante era saber si la clase media va a consumir lo suficiente como para que las grandes empresas no eliminen puestos de trabajo, la Cámara de Casación puso su regalito en el árbol. Del árbol de Navidad de la Cámara no cuelgan ángeles ni pelotitas doradas. Cuelgan desaparecidos. Continuar leyendo…

Patrón y empleado juegan en la plaza

Señor, quiero ir al acto del colegio de mis hijos.

–Pero usted firmó un contrato full time.
–Pero son mis hijos…
–Pero usted es mi empleado…
–¿Y si hacemos los actos de mis hijos en el trabajo?
–Eso sería justo. Continuar leyendo…

Securitas

Un ingeniero, otro ingeniero, un jubilado, un adolescente, otro adolescente, una familia entera, un bebé en un pelotero. La sucesión de víctimas de lo que se nombra como “inseguridad” va desfilando por los noticieros. Algunos casos resonantes y espectaculares para la televisión no son, sin embargo, reseñados por los diarios un día más tarde. No se sabe si es porque los casos son tantos que no se cubren todos –algo más bien absurdo, pero que queda flotando– o porque los medios electrónicos son más proclives a ocuparse de casos que después no se confirman, como cuando lo dieron por asaltado a Ernesto Sabato y lo que finalmente hubo fueron ruidos en el techo. Los casos inflados no borran los casos reales, pero los ponen en un contexto que busca que alguna gota cause un derrame. Continuar leyendo…

El eje y la esquizofrenia

La jueza Carmen Argibay habló fuerte la semana pasada. Su explicación sobre el fallo que evitó la libertad de sesenta chicos detenidos en institutos rasgó el telón del Truman Show. Bajo los efectos narcóticos del relato que tejen los medios y las declaraciones públicas de funcionarios del área de seguridad, e incluso bajo los efectos del otro relato, el alternativo, el que aborrece y denuncia las condiciones en las que están detenidos los chicos en conflicto con la ley penal, la medida de la Corte fue un baldazo de agua helada. Y Argibay, lejos de ponerles acondicionador a sus palabras, las erizó: habló de gatillo fácil, esbozó una vida real más allá del telón de la obra que representamos todo el tiempo como comunicadores o multiplicadores de un diagnóstico sobre seguridad. Continuar leyendo…

Volvieron las ofertas

La hojeada rápida a los diarios de mayor tirada, este domingo, fue un déjà-vu. Vuelven a ser protagonistas, junto con las noticias, las ofertas. Recordamos otras épocas en las que los grandes diarios del domingo eran portadores de varias dobles páginas en las que supermercados, automotrices, compañías de celulares, bancos y megatiendas de electrodomésticos atosigaban a los lectores con sus ofertas. Se dice, en las secciones de economía, que esto se debe a la desconfianza de los consumidores que, ante el futuro inmediato incierto, no gastan. Especialmente, no se deciden a embarcarse en cuotas. El aceleramiento de los hechos es tal, que hace apenas una semana, en muchos shoppings, no aceptaban tarjetas. En los supermercados, hace ya un par de meses que apenas dos pagos con tarjeta eran cargados con un 3 o un 4 por ciento de interés. Continuar leyendo…



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