Publicaciones archivadas

Bésame poco

Pandemia, pandemia, pandemia. Uno no puede dejar de escuchar un morbo mediático en la reiteración de la palabra que describe la globalización por otras vías. Hay un estallido generalizado de símbolos. Se derrumba un sistema político y económico que tenía al individuo como eje, y ataca al mundo en forma de pandemia un virus mutante que supo de vuelos y estiércol y que presenta la forma de una simple gripe. Pero el primer efecto de la pandemia es eliminar las simples gripes. Ya no las hay. Cualquier calentura es señal de alarma. Las personas son interceptadas en los aeropuertos en busca de información sobre su organismo. Y desde México, donde se juegan partidos de fútbol “a puertas cerradas”, también llega la noticia de las telenovelas sin besos. Nuestro mundo se está modificando. Continuar leyendo…

Las botas de taco alto

Siguiendo la ruta de una nota anterior, “Loca por las compras”, me encontré con un recuerdo. Pero antes de escribirlo, vuelvo a una idea planteada a aquella nota: el marketing de los shoppings está dirigido especialmente a las mujeres, y se apoya en los núcleos duros de expectativas que acarreamos desde que en nuestras infancias conocimos algunos cuentos clásicos, como La Cenicienta, La Bella Durmiente o Caperucita. No sólo han servido, esos cuentos, para que los parodien pésimas películas porno. También sostienen el impulso de volver a casa con algo que no necesitábamos y tampoco nos gusta taaanto. Las mujeres buscamos siempre el objeto mágico que nos está predestinado. El marketing de los shoppings se ocupa de que creamos que ese objeto está en venta y además es muy caro. Continuar leyendo…

Apuntes sobre el dolor y el delito

Lo que pasó en Lanús es lo que no pasó antes frente al Cabildo, cuando tronó el rabino Bergman. En uno y otro suceso se puede ver claramente la diferencia entre lo montado y lo que emana como pus social. El bramido que surge del dolor, aunque ese dolor sea real, también es pasto de manipulación, está recargado con significados que llevan agua a un río revuelto. Continuar leyendo…

Loca por las compras

Todavía está en cartel y la fui a ver el domingo de Pascuas, ignorando que, bien mirada, Loca por las compras es una película edificante. No porque tenga moraleja y uno se vaya del cine con la idea de que debe aflojar con el consumo (el consumismo, en rigor; mis respetos al consumo interno), sino por lo que Loca por las compras nos dice de las mujeres, y que atraviesa clases sociales y latitudes. Continuar leyendo…

Democracia

Siempre es bueno poner sobre la mesa el punto de vista desde el que se enuncian, se interpretan y se juzgan las cosas. Aunque a veces uno está tan marcado por el discurso único dominante en los grandes medios, que decir algunas cosas se hace moroso, culposo, uno se siente obligado a desmarcarse de los juicios que ya andan circulando. Pero viene siendo tiempo de hablar quizá un poco más claro, de indicar el punto de vista, y de animarse a tocar algunos temas. Por ejemplo, la democracia. Continuar leyendo…

Principios en ladrillos

A los primeros que se les ocurrió la idea del muro fue a los sedentarios. Para defenderse de los nómades. Afincarse, en fin, fue tener finca, lugar propio. Los primeros a los que se les ocurrió la idea de la propiedad privada fue a los sedentarios. Los nómades no tenían finca que amurallar. Migraban. Esa primera diferenciación humana, los que se quedaban para que la naturaleza se convirtiera en cultura, y los que iban y venían acomodándose ellos a la naturaleza, viviendo otra cultura, la del migrante desapegado de la tierra o la arena o el bosque, se repite. Continuar leyendo…

“…y no hay sangre en la Argentina”

Quiso la tradición oral de los bares y los livings en los que transcurren las conversaciones progresistas, que “la casa está en orden” fuera la frase de Alfonsín que le cayera a su figura pública como un poncho, como una red, como un yeso. Esa frase envolvió su imagen en estas últimas décadas. Incluso se superpuso, invisibilizándolo, a la del único presidente democrático latinoamericano en juzgar a las Juntas militares de la dictadura que lo había precedido. Quizá habría que preguntarse, ahora que su muerte hace rebobinar la historia y allí está Aldo Rico, con la cara pintada, y allí se reviven el asco y el miedo, qué esperaba esta sociedad de Alfonsín y, en general, qué espera de sus dirigentes políticos. Algo es claro y contradictorio, pero así somos: la reivindicación de Alfonsín, para quienes la sostienen, debe incluir necesariamente la reivindicación de los partidos políticos. Una contracorriente impensada en tiempos de candidatos prêt-à-porter que defienden en público sólo lo que las encuestas revelan que deben sostener. Candidatos aprogramáticos que, más que una causa, tienen un asesor de imagen. Continuar leyendo…



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