Publicaciones archivadas

La radiografía de Fort

No sería nada extraño que, dentro de un tiempo, a algún artista conceptual se le ocurra exponer como una instalación las radiografías del torso y las piernas de Ricardo Fort. De hecho, circulan por el mundo artistas que experimentan sobre sus cuerpos distintos modos de intervención y, en otra escala, en un grado más social, con cánones masivos que formatean una nueva normalidad de los cuerpos, hace ya tiempo que vivimos una cultura que fomenta ese tipo de intervenciones. El piercing y el tatuaje son las esquirlas más epidérmicas –y resignificadas– del bisturí de la época. Esas intervenciones no son modernas: millones de pares de pies atrofiados de mujeres chinas, o millones de clítoris amputados de mujeres africanas son viejos y extremistas ejemplos de que la cultura, y a través de ella el poder, se ha expresado subcutáneamente, en un paralelo físico al que hace a la cultura internarse callada en lo inconsciente. Continuar leyendo…

Espectacular

Dice Jaime Duran Barba que no fue su intención. Primero trató de echarle la culpa a otro –el periodista que le hizo la nota–; dijo que lo habían sacado de contexto. Cuando eso falló, porque la grabación era muy clara, y Duran Barba decía inequívocamente que “Hitler era un tipo espectacular”, el consultor del PRO emitió un comunicado que parece obedecer a alguna de sus máximas políticas, algo que podría formularse por ejemplo así: “Si tú te diriges con total seguridad ante millones de personas, aunque estés mintiendo, ellos te creerán. Diles cualquier cosa, por ejemplo, que en el lugar de donde tú vienes, la palabra espectacular significa otra cosa, algo ni bueno ni malo, sólo espectacular”. Una máxima como ésa se puede desprender perfectamente de otra declaración de Duran Barba –procesado él mismo por la campaña sucia en la que manchó el nombre del padre de Daniel Filmus–, sobre el procesamiento de Mauricio Macri por las escuchas ilegales a opositores y a algunos miembros de su propio partido: “Aunque sea mentira o verdad, a la gente las escuchas ilegales le importan un carajo”. Continuar leyendo…

30 años después

Hace unos años, recordando el regreso de la democracia en 1983, reviví la inmersión en la multitud que aquel 10 de diciembre fue a saludar la asunción de Raúl Alfonsín en la Plaza de Mayo. 1983 fue un año inédito en la inmersión en multitudes. La primavera democrática reinstaló los cuerpos en las calles. Nunca más hubo cierres de campaña como los de aquel año, con millones de personas atestando la 9 de Julio, ni una asunción tan celebrada por ganadores y perdedores. ¿Qué sabíamos de la democracia? Muchos, apenas, que no era la dictadura. Eso alcanzaba para escupir tantas almas al espacio público, durante tantos años vedado y tutelado. Mi partido era el PI y el cierre de campaña había sido en Once. Recuerdo cada paso de esa caminata hasta Plaza de Mayo. “Mire mire qué locura, mire mire qué emoción…” La sensación física y mental era extraordinaria: se acababa la dictadura y se reía y se gritaba y se lloraba al mismo tiempo, porque el camino había sido de espinas. En 1983 las llagas estaban abiertas. Continuar leyendo…



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