Publicidad1 Escritorio
Publicidad Tablet
Publicidad Movil
Archivo

enero 2014

Browsing

Cuando se habla de movilidad social ascendente, lo más probable es que uno piense en alguien que accede al primer auto, o en alguien que pasa del usado al cero kilómetro, en esa medida extraña e involuntaria que hace que confluyan en esa idea los sueños que impregnó en el inconsciente colectivo la industria automotriz. El techo propio y el auto fueron desde el surgimiento mismo de la clase media, en el siglo XX, los elementos constitutivos de una identidad.

La verdad es que siempre que iba a la zona de outlets de Palermo, me detenía en esas vidrieras que no sé en qué calle están, porque nunca las busco, pero me choco con ellas. Esos locales del montón de marcas que aparecieron en los últimos años, y que se especializan en el universo outdoor, palabra por cierto atractiva, porque sugiere intemperie, aventura, aire fresco, paisajes deslumbrantes, esfuerzo físico, endorfinas, hostels, camaradería, mucho frío o mucho calor, resistencia, desafíos, pasión y entretenimiento. Hay que observar, sin embargo, que el mundo outdoor aparece como una oferta de recreación en sociedades que promueven el mundo indoor. Pareciera como si entre la puerta de nuestras casas y el afuera del outdoor, chorreante de naturaleza, se nos escaparan algunas complejidades –como por ejemplo los demás–, pero bueno, hay cosas que uno no elige, como la época que le toca.