Publicaciones archivadas contratapa

Saber y hablar

Una enfermera de Zaragoza dedicada a cuidados paliativos se acercó hace poco a la activista Clara Valverde en una presentación de su último libro, y le contó que no es inusual que enfermos de edad muy avanzada, a punto de morir, se pongan de pronto a gritar cosas sobre la guerra civil, desabrochando la angustia que han arrastrado en silencio durante todas sus vidas. Continuar leyendo…

Los niños que huyen

En esa dimensión cultural que todavía llevamos incrustada en el sentido común, la de Estados Unidos sigue siendo una democracia ejemplarmente asociada a la idea de libertad. Pero hay datos duros de la realidad que nos permiten advertir con qué fuerza, con qué resistencia, con qué poder de mando algunos significados descargan su arbitrariedad ideológica sobre algunos significantes. Esa realidad ofrece un múltiple menú de problemáticas en las que se transparenta una decadencia global de “lo norteamericano”, y no sólo en lo que pueda referirse a plazas financieras. Empezando por algunas de sus problemáticas internas y de rabiosa actualidad, la palabra “militarización” ha sido usada muchas veces en las últimas semanas, tanto en referencia a las protestas brutalmente reprimidas en Ferguson, donde un policía asesinó a mansalva hace diez días al adolescente negro Michael Brown, como un poco más al sur, donde las autoridades migratorias hablan de “militarizar” la frontera con México, donde decenas de miles de niños menores de edad, provenientes de países latinoamericanos en guerras no convencionales, esperan la deportación. Esta es probablemente la crisis humanitaria más sigilosa de la historia, descontando la crisis humanitaria crónica africana. Continuar leyendo…

Parecidos

Hay uno de los cuentos más breves de Raymond Carver, uno que se llama “El padre”, que nunca descifré y siempre me fascinó. La fascinación, en este caso, tiene mucho más que ver con lo que se siente al leerlo que con lo que uno comprende. Hay tres niñas, una madre y una abuela rodeando un moisés de mimbre en el que el hermanito recién nacido está chupándose su propio puño, a falta de chupete, pateando la frazadita y las cintas celestes que indican que se trata de un varón. El padre de las niñas, en la cocina, le da la espalda a su familia mientras lee el diario. Las niñas, la madre y la abuela observan al bebé y discuten entre ellas a quién se parece. Más que una historia, el cuento entero es apenas una escena. Lo que siempre me fascinó es el tema del cuento. Los parecidos. Esa necesidad casi autónoma que lleva a los miembros de una familia a preguntarse desde el mismo momento del nacimiento de un nuevo integrante a quién se parece. Como si lo primero que nos surgiera hacer ante un nuevo ser es esa verificación de rasgos, carácter o actitud. Como si en lo delgado de los deditos, en lo difuso de un perfil, en el color de las cejas o en la expresión de los ojos se reinventara constantemente la especie, como si se interrogara a sí misma, como si se pusiera a prueba, en el juego de los parecidos, esa misma capacidad de reinvención. Continuar leyendo…

La guerra, los medios y las palomas atontadas

El mago lleva décadas enteras, más de un siglo, aplastando palomas en su manga, para después dejarlas salir revoloteando atontadas, sueltas entre el público que lo aplaude. “Sabemos cómo es el aplauso de dos manos, pero… ¿cómo suena el aplauso de una sola?”, era el acápite de un libro de Salinger. Ese aplauso al mago que una y otra vez hace su truco es un aplauso de una sola mano. No suena. No celebra. La paloma atontada es la noticia. Nos habla a veces de guerras, a veces de buitres, a veces de cualquier otro tipo de pulseada, de puja, de conflicto, porque de ese material están hechas la mayoría de las noticias. El aplauso de una sola mano, en estos casos, consiste en la mera y obstinada creencia de que eso que vuela es una paloma que un mago no sacó de la manga de su traje sino un contenido que llena un espacio que estaba vacío. Hay algo de hipnosis en esa insistencia de no ver más allá de la paloma atontada, de no ver su génesis, que es el truco. Continuar leyendo…

Argentinidades

Ultimamente veo choques de paradigmas por todos lados, como si esta época nos regalara la indetenible experiencia de los cambios. Esos choques son múltiples y globales, escarban en nuestras sociedades, las interpelan y las reagrupan, como se puede ver en el tablero mundial, donde la porción emergente del mundo ya es tan grande que esa porción parece considerar defender en bloque sus intereses. Pero esos choques de paradigmas, empujados por la historia, no se dan sólo en la política y en la economía. Se dan en lo subjetivo y, por supuesto, en la cultura. Continuar leyendo…

El sol del juez

Rancas no era un pueblo cualquiera. Era, en los ’50, un caserío quechua como tantos otros, incrustado en los Andes Centrales, pero su peculiaridad era que, aunque pocos lo recordaban, Rancas había entrado en la historia el 2 de agosto de 1824. Ese día, en la plaza del caserío, el general Simón Bolívar hacía aprestos militares y se preparaba para la victoria del ejército independentista en la batalla de Junín, que tuvo lugar muy pocos días después. Aquel 2 de agosto, Bolívar contaba con 7900 soldados de infantería, 1000 de caballería, 6 piezas de artillería. Eso era todo. El ejército realista estaba diezmado, pero aún era mucho más fuerte, y dominaba el Alto Perú. En Rancas, Bolívar pronunció su última arenga antes de la gran batalla, la definitiva. Continuar leyendo…

Thelma

Empezó el Mundial y, como cada cuatro años, las agendas locales bajan un escaño para darle lugar al Entretenimiento Perfecto que atraviesa transversalmente a la población global. La oportunidad sirve para apreciar en su verdadera dimensión qué significa una agenda periodística. “Subir” o “bajar” temas no implica que la relevancia de esos temas sea menor o mayor, sino que es el resultado de decisiones editoriales que a su vez “suben” o “bajan” la información sobre diversos acontecimientos sobre los que después se habla en la calle, en las casas, en los ascensores, en las oficinas, en fin, en la vida real de la gente común y corriente, que se entera de “lo que pasa” a través de los medios de comunicación. Continuar leyendo…

Querer es poder

A la primera persona que escuché hablar de Podemos, el nuevo partido político español que la semana pasada obtuvo cinco escaños en el Parlamento Europeo y a sólo tres meses de haberse inscripto como tal, fue al psicoanalista Jorge Alemán, quien lo dio a conocer en la Argentina indirectamente, al rendirle tributo al fallecido Ernesto Laclau. Dijo que las ideas de Laclau, cuya figura fue jibarizada por los grandes medios, reducida a la estampa de “un intelectual K”, persisten y echan anclas en otras latitudes. “Por ejemplo en España, donde ha surgido un nuevo partido, Podemos, que toma algunos de sus conceptos clave”, dijo. Busqué un poco más de información, y supe que Podemos era una iniciativa política surgida del desmadre del 15-M, un intento por darle organización y cauce a la indignación que había estallado en 2011 y que lentamente se había desinflado, chocando contra la contradicción que traía consigo esa efervescencia y que los argentinos comprendemos perfectamente: si la indignación es sólo antipolítica, la política seguirá en las mismas manos de siempre. Continuar leyendo…

La carta de Mónica

“¿Qué se siente ser la principal reina del sexo oral en Estados Unidos?” Así comienza la larga carta, titulada “Vergüenza y supervivencia”, que, después de una década de hermetismo, escribió Monica Lewinsky y fue publicada en el último número de la revista norteamericana Vanity Fair. La ex becaria de la Casa Blanca que mantuvo un affaire con el ex presidente Bill Clinton en 1998 ya tiene 40 años, vivió y estudió en Londres durante un largo período, siempre con la boca cerrada y tratando de pasar inadvertida y, según relata, harta de rebotar en entrevistas laborales porque su nombre quedó marcado a fuego por las escenas de sexo oral en el Salón Oval, decidió, tal como escribe en el último renglón de su carta, que ya “es hora de quemar la boina y enterrar el vestido azul”. Continuar leyendo…

Gellhorn

El 17 de julio de 1937, la revista norteamericana Collier’s publicó el primer artículo de “la srta. Martha Gellhorn”, en el que ella describe a Madrid como una ciudad bombardeada en la que sin embargo sus habitantes hacían lo imposible por mantener la calma y las rutinas. Con cada bramido de un obús, la gente quedaba paralizada debajo de los portones de los edificios y las casas. Cuando el sonido se apagaba y quedaba la polvareda, cada quien seguía su camino. Gellhorn relata haber visto a dos mujeres jóvenes probándose sandalias delante de un espejo en una zapatería rodeada de humo y paredes agujereadas. Gellhorn cuenta en su crónica que en la Plaza Mayor, una de esas tardes, el bombardeo era tan feroz que el gemido de un obús no había terminado cuando estallaba el otro. De pronto vio salir del humo a una mujer anciana que llevaba de la mano a un niño. Una esquirla de obús le dio al niño de lleno en la garganta. “La anciana se queda inmóvil, sosteniendo de la mano al niño muerto, mirándolo estúpidamente, sin decir nada, y los hombres corren hacia ella para ayudarla a cargar al niño. A su izquierda, en un lateral de la plaza, hay un enorme cartel que dice ‘Salgan de Madrid’.” Continuar leyendo…

El buen nombre de David Moreira

Gracias a La Garganta Poderosa, que de estas cosas –de víctimas que nunca son visualizadas como tales, ni por las instituciones ni por los medios– sabe más que muchos, se pudo oír la voz de la madre de David Moreira, el chico señalado como un ladrón y asesinado a patadas en el barrio Azcuénaga de Rosario, donde tampoco eran nuevas esas confusiones: dos semanas antes, otros dos jóvenes que andaban en moto fueron también confundidos con ladrones por un grupo de remiseros, que los persiguieron a tiros. Los de la moto creían que los perseguían para robarles la moto, hasta que se cayeron y a uno de ellos lo molieron a palos, sin enterarse y a esa altura sin que tuviera importancia si eran ellos los culpables de algo o eran otros. Es necesario retener en la memoria el peso del asesinato de David, porque aunque él hubiese sido el verdadero ladrón de carteras, su asesinato seguiría siendo un homicidio. Pero su familia y sus amigos dicen que David no era un ladrón. Eso reclamó enseguida su familia: salvar su buen nombre. No se podrá esclarecer ese caso, porque David ya fue declarado culpable y escarmentado hasta la muerte en el medio de la calle. Las crónicas sobre su muerte fueron el disparador de otras similares aunque no tan extremas. El nombre de David quedó sepultado entre otros sin nombre. La cosificación de los pobres, en las oleadas de mano dura, es lo primero que sucede. Continuar leyendo…

El feriado

Alrededor del feriado del 24 de marzo hubo polémica desde el principio. Ahora, una diputada radical ha presentado un proyecto para derogar la ley 26.085, que lo estableció el 15 de marzo de 2006. El argumento es el mismo que entonces esgrimió casi toda la oposición. Consiste en pretender reconvertir al 24 de marzo en un día hábil, para “evitar su banalización con el miniturismo”. Este año, que cae azarosamente en lunes, puede ser jugada esa carta que ya fue pisada por la explícita inamovilidad del feriado que acompañó su votación. De hecho, hace ocho años, esa votación que en Diputados se zanjó con 123 votos a favor, 36 en contra y 11 abstenciones, fue precedida por una polémica idéntica, en la que los organismos de derechos humanos que respaldaron la iniciativa lo hicieron sólo después de que el proyecto de ley del Ejecutivo consignara que ese feriado no se correría nunca de fecha precisamente para que funcione de ahí en más, siempre, como un recordatorio. Dicen quienes hoy lo impugnan que lo que hay que promover es la reflexión y la memoria cívica. Habrá que esperar hasta el lunes, pero la reflexión, la memoria, los debates, las proyecciones, las charlas y los talleres, sumados a las movilizaciones, indicarán este 24 de marzo, como todos, que es entendido así por millones de argentinos. Continuar leyendo…

Poder y contrapoder

Hace una semana, en una entrevista que le hice en mi programa de radio Dejámelo pensar, el académico brasileño Denis de Moraes ampliaba un concepto que, en rigor, yo había leído en una entrevista publicada en este diario, firmada por Natalia Aruguete. Era que en lo que concierne a la región, el neoliberalismo ha sido derrotado en la década pasada en lo político, pero no en lo cultural. De Moraes es autor, junto a Ignacio Ramonet y Pascual Serrano, de un libro que publicó Biblos, Medios, poder y contrapoder, que compila ensayos de los tres. Me interesó esa distinción que formulaba el académico brasileño porque no siempre se tiene presente que, entre otras, la noción de política que persiste en el imaginario social azuzada por los poderes económicos es aquella que “manchaba” en los ’90. Y por otra parte es una distinción que los propios medios hegemónicos ocultan, para ocultar la preeminencia de su propia hegemonía cultural. “En los países en los que todavía está vigente, el neoliberalismo no para de exhibir rotundos fracasos, pero sin embargo, incluso en los países en los que ha sido derrotado políticamente, no lo ha sido en los planos ideológicos y culturales. Allí permanece actuante, vigoroso, incisivo”, dice De Moraes. De esa idea se desprende que la política en sí misma –la política que se autodetermina, la que tiene representación popular– es en la práctica y en más de un sentido un contrapoder que, en lo cultural, no ha logrado derrotar el corpus hegemónico de ideas que, desparramadas en el sentido común por enormes dispositivos de difusión, se funden en las subjetividades de millones de personas. Continuar leyendo…

Las falsas fotos sobre Venezuela

“Esto fue hecho por los ‘Humanistas’ pacíficos del Criminal fascista Régimen Asesino del PSUV. Merecen perdón?”, tuiteó esta semana, junto con una foto, Pedro Alvarez, cuyo perfil tiene la bandera venezolana. Las fotos son dos, en realidad, un antes y un después. El “antes” es de una foto carnet de un joven delgado y pálido. El “después” es el mismo joven pero completamente edematizado, hinchado hasta reventar, con los ojos cerrados por los moretones que lo vuelven morado. La foto, en realidad, no pertenece a un estudiante venezolano, sino a un joven español, Unai Romano, a quien en 2005 la policía de su país detuvo y torturó. Continuar leyendo…

De 18 a 24

Cuando se habla de movilidad social ascendente, lo más probable es que uno piense en alguien que accede al primer auto, o en alguien que pasa del usado al cero kilómetro, en esa medida extraña e involuntaria que hace que confluyan en esa idea los sueños que impregnó en el inconsciente colectivo la industria automotriz. El techo propio y el auto fueron desde el surgimiento mismo de la clase media, en el siglo XX, los elementos constitutivos de una identidad. Continuar leyendo…

Outdoors

La verdad es que siempre que iba a la zona de outlets de Palermo, me detenía en esas vidrieras que no sé en qué calle están, porque nunca las busco, pero me choco con ellas. Esos locales del montón de marcas que aparecieron en los últimos años, y que se especializan en el universo outdoor, palabra por cierto atractiva, porque sugiere intemperie, aventura, aire fresco, paisajes deslumbrantes, esfuerzo físico, endorfinas, hostels, camaradería, mucho frío o mucho calor, resistencia, desafíos, pasión y entretenimiento. Hay que observar, sin embargo, que el mundo outdoor aparece como una oferta de recreación en sociedades que promueven el mundo indoor. Pareciera como si entre la puerta de nuestras casas y el afuera del outdoor, chorreante de naturaleza, se nos escaparan algunas complejidades –como por ejemplo los demás–, pero bueno, hay cosas que uno no elige, como la época que le toca. Continuar leyendo…

La teoría de la simulación

En el pasado reciente argentino sobran ejemplos burdos de simulación política, aunque nunca hayan sido categorizados así. Esa palabra fue muy pronunciada en los ’90, cuando los teóricos de la posmodernidad la usaron para conceptualizar la preeminencia de la imagen por sobre la acción en las sociedades de fin de siglo. Se hablaba así de un condimento de época, un rasgo que se incrustaba en la subjetividad y hacía difuminarse el ser bajo el parecer. Era la época de la inconsistencia, y había revistas en las que los famosos exhibían sus dormitorios y sus baños, y reality shows en los que los pobres exhibían sus miserias. La televisión fue el soporte excluyente de la era de la simulación, así como hoy es la red la que marca el compás de los tiempos. Continuar leyendo…

La incomodidad del cambio

Hace un tiempo que cada vez más gente me dice más seguido que todo está pasando mucho más rápido. Algunos sacan cuentas en voz alta: cómo que otra vez es Navidad, cómo que ya termina el año. Es una experiencia de vértigo, de lo vertiginoso. Escuché a mucha gente decir que este año se le ha pasado más rápido que ninguno antes en su vida. Que fue una ráfaga cargada de hechos, de contenidos, de palabras, de imágenes y emociones. Este año que termina lo empezamos raro porque Néstor Kirchner había muerto hacía poco y porque no había candidata confirmada. Y después fue como subirse a una montaña rusa. Algo de esa imagen tiene nuestra vivencia colectiva del tiempo. Continuar leyendo…

Mudanzas

La primera vez que escuché que las mudanzas están entre los primeros motivos de estrés, me sentí secretamente reivindicada. Hacemos eso con las estadísticas. A veces las usamos como calmantes. Me mudé tantas veces que debería haberle agarrado el gusto, pero cada una de ellas fue un estruendo en mi vida, una literal movida de estanterías. Continuar leyendo…

A la carga contra Gaby, Fofó y Miliki

En la madrugada del jueves, la que ocupó Zucotti Park, en Nueva York, fue la policía. En respuesta a una demanda del alcalde Bloomberg, fue la policía la que puso el cuerpo para que no lo pusieran los otros, los manifestantes, después de un día de detenciones y refriegas, precintos en las muñecas de jóvenes y tirones de pelo para subirlos a los patrulleros. A pesar de que se trata de un tipo de represión televisable –no como la represión que durante décadas exportó para el Patio Trasero la Escuela de las Américas, y justo cuando una precandidata republicana reivindicó públicamente “el submarino” como práctica de interrogatorio con detenidos extranjeros–, no fue televisada. Las coberturas a esta altura son inevitables, pero son livianas, cosméticas, con cámaras que se ubican detrás de la policía. Está quedando al descubierto que la mentada neutralidad de la gran prensa norteamericana y mundial es otro bluff. Los videos de la represión de Zucotti Park pueden verse colgados en YouTube por los propios indignados norteamericanos. Continuar leyendo…



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