El segundo pecado original
Saturday, March 22nd, 2008
Hubo una vez un matrimonio que formaron los escritores Sara Gallardo y Héctor A. Murena. Se encontraron y se quedaron juntos allá por el ’70, mutuamente deslumbrados por la sintonía del dolor existencial que padecían.
Ella no era solamente Gallardo; era además Drago y Mitre. La generación del ’80, que dibujó la forma ingrata de este país, corría por sus venas. El era un poeta y ensayista que no tenía raíces oligárquicas, pero era sobre todo un melancólico protagonista y testigo de la escena americana. “Ese es nuestro secreto de americanos, la herida que gotea lenta y dolorosamente, por la que se nos va nuestra vida: no tenemos historia, no tenemos padre.” Es una frase de El pecado original de América, acaso la obra por la que más se lo recuerda, escrita hace más de medio siglo. (more…)
Alguna vez escribí una contratapa que se llamaba “El pulóver peruano”. La verdad, sé que “el pulóver peruano” fue uno de los primeros emblemas que trajo por aquí la posmodernidad, o eso que nos ingresó no sólo a otro mundo material, sino también a otro mundo mental. En ese mundo, no se incluye. Se pertenece, se accede, se aspira. La contraparte es que se sufre, se padece, se disuelve. “El pulóver peruano” fue una metáfora surgida entre quienes pertenecen, acceden y aspiran. Nosotros pertenecemos, accedemos y aspiramos. Son otros los otros.
(texto publicado en la revista