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las 12

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Memorias de una geisha, del norteamericano Arthur Golden, servirá a Steven Spielberg como guión de su próxima película. Desde hace semanas el libro es uno de los más vendidos en Estados Unidos, provocando un geisha-boom del que se hizo eco Madonna en su nueva versión mediática. La novela abre la puerta del mundo misterioso en el que una casta de mujeres son educadas desde niñas para mantener entretenidos a los hombres. 

Probablemente Memorias de una geisha (Alfaguara) no provoque el ingreso de su autor, Arthur Golden, al pabellón de los escritores de novelas célebres ni al de los escritores célebres de novelas, pero el mérito de este graduado en Harvard en Historia del Arte que se especializó más tarde en Historia Japonesa en Columbia y que residió durante varios años en Tokio no es poco. Su prosa, discreta pero delicada, está puesta al servicio de un tema que Golden conoce a la perfección, y lo que sedujo de la novela –un best seller inequívoco en Estados Unidos, que desató un geisha-boom que registran las revistas femeninas, del que Madonna se hizo eco en su nuevo vestuario, y que pronto se convertirá en el guión de la nueva película de Steven Spielberg– es que no es otra cosa que una puerta que se abre y deja al descubierto un universo sobre el que los occidentales saben poco, que los fascina, que parece encubrir alguna rara clave sobre la masculinidad y la feminidad, y que está marcado a fuego por una cultura milenaria que responde a una visión completa del mundo.

Hace poco mas de un año, en las primeras reuniones de edición del entonces futuro suplemento de mujeres de Página/12, se discutían acaloradamente varias cuestiones y se olfateaba, como es norma en este diario, que todo aquello que despierta el debate encendido entre directores, editores y redactores, tiene jugo. Se había echado una hojeada a los suplementos femeninos de los diarios nacionales y a también a los de diarios extranjeros, y estaba claro que no era nada de eso lo que se quería hacer. Se bosquejó, entonces, un suplemento gráficamente rico,escrito y pensado solamente por mujeres, que abarcara desde política o internacionales hasta moda y decoración. Se intuía que de todo, también de estos últimos rubros usualmente asimilados a los “servicios”, se puede hablar con inteligencia y profundidad, que el truco finalmente siempre consiste en hacer notas interesantes. Pero entre decir y hacer hubo un mes clave – abril del año pasado- en el que todavía flotaban las preguntas de aquellas primeras reuniones en las que se decía qué dotación genética iba a tener Las/12. Algunas eran:

-¿Por qué un suplemento escrito por mujeres? ¿Acaso las mujeres no escriben en el diario?
-¿Por qué una “mirada de mujeres”? ¿No se supone que esa mirada está desparramada en todas las secciones?
-¿Escrito solamente por mujeres? ¿Eso no es discriminar a los varones?
-¿Y escribir sobre qué? ¿Moda, belleza,gastronomía, decoración? Las lectoras nos van a tirar el suplemento por la cabeza.
-¿Un suplemento de mujeres que sólo podría nacer de un diario como Página/12? ¿El costado femenino de las noticias de política, sociedad o internacionales? Suena bien, pero andá a hacerlo…