<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Sandra Russo &#187; mitologías</title>
	<atom:link href="http://www.sandrarusso.com.ar/category/mitologias/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.sandrarusso.com.ar</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sat, 16 Oct 2010 08:11:05 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.1</generator>
		<item>
		<title>Palermo Soho y otros debates</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2009/02/16/palermo-soho-y-otros-debates/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2009/02/16/palermo-soho-y-otros-debates/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 06:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2009/02/17/palermo-soho-y-otros-debates/</guid>
		<description><![CDATA[En la polémica sobre los artesanos en Palermo Soho, que viene a ser el que rodea a la Plaza Cortázar, hay un par de cosas interesantes para analizar. “No queremos que esto se convierta en un Once”, le escuché decir a un comerciante que paga los altísimos impuestos y alquileres. Esa zona que hoy está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la polémica sobre los artesanos en Palermo Soho, que viene a ser el que rodea a la Plaza Cortázar, hay un par de cosas interesantes para analizar. “No queremos que esto se convierta en un Once”, le escuché decir a un comerciante que paga los altísimos impuestos y alquileres. Esa zona que hoy está tapada de extranjeros se puso en valor en los últimos años, y al mismo tiempo se cambió no sólo la cara, por lo visto, sino también el ánimo que la sostiene.<span id="more-238"></span></p>
<p>Lo que era el barrio del diseño se reconvirtió en un shopping al aire libre, donde las grandes marcas seriadas no quieren perder la carrera contra el diseño. Por una tienda de diseño hay muchas más que ofrecen lo mismo que el Patio Bullrich. Pero incluso los comercios originales, los que venden la ropa o los muebles o los accesorios que responden a otra estética que la standard, venden ese diseño a un precio que es ridículo para cualquier argentino. Palermo Soho implica desde su mismo nombre una actitud y una disposición de réplica que cualquier verdadero creador se avergonzaría de usar.</p>
<p>Palermo Soho, you know, y está todo dicho. Ni siquiera hay que hacer entrar en código a los extranjeros. Es como Nueva York, pero acá, así que es como el Soho pero con un poco de tango. No está mal que un barrio viva del turismo, pero lo que habría que poner en cuestión, y en todo caso interpelar en el corazón del barrio, es si el diseño es una actividad que pertenece per se a la lógica del capital, o si late en él alguna vía para ser democratizado, no sólo estetizado sino moralizado por otra ética. Si el diseño va a quedarse callado ante este pensamiento único sobre el diseño que encarna el así llamado Palermo Soho.</p>
<p>En 2002, cuando se pusieron en marcha las recuperaciones de las fábricas, hubo movimientos de diseñadores y artistas plásticos que se acercaron a Brukman o a Grissinópolis para ponerle el cuerpo a una manera politizada de entender el arte. Porque la versión lavada de política de las artes plásticas y sus sucedáneos, como el diseño, es también una versión de las artes plásticas cuyo sentido llegó acompañado de millonarios que bendicen museos y personalidades hipernarcisistas. El casamiento entre diseño y marketing que tiene lugar en Palermo Soho no es inevitable ni natural: se puede analizar, se puede cuestionar y se puede rechazar.</p>
<p>Y de hecho, ese barrio encubre un debate que no ha sido dado. ¿Por qué uno debe privarse de comprar un objeto de buen diseño argentino porque su precio es tan alto que hace que el objeto pierda interés? Una vincha para el pelo preciosa, artesanal, cuesta 120 pesos. En la calle, en los puestos, hay vinchas para el pelo que no son de la misma calidad. Pero cuestan 12 pesos. Y a la comparación hay que sumarle el punto de vista del cliente: en sus orígenes, ese barrio fue el alma de un sector de gente que se sentiría imbécil si se gastara 120 pesos en una vincha para el pelo. La valoración del diseño fue protagonizada aquí por un sector de la ciudad que entre otras cosas no adhería a la lógica del consumo. No fue para convertir el barrio en un shopping al aire libre que esas calles que rodean a Honduras se llenaron de encanto. El barrio fue tomado, pero no por cirujas, sino por los operadores del consumo masivo.</p>
<p>Ahora, el debate sobre si artesanos sí o artesanos no debe incluir estos otros debates. Y deberían intervenir en él las voces de los primeros diseñadores que se establecieron allí. Porque a algunos de ellos puede parecerles no mala, sino una excelente idea que el barrio tome revancha, y que se convierta, sí, en un Once del diseño.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2009/02/16/palermo-soho-y-otros-debates/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Pensemos en &#8220;Playboy&#8221;</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/29/pensemos-en-playboy/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/29/pensemos-en-playboy/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Sep 2008 19:43:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/29/pensemos-en-playboy/</guid>
		<description><![CDATA[Al escándalo de la valija no podía faltarle una chica Playboy. Ya había pasado con una pulposa compañera de los sin techo brasileños. Y aunque María Luján Telpuk tenga techo y un ex trabajo seguro pero embolante, comparte con la sin techo brasileña haber lanzado señales de humo erótico desde las páginas de política de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al escándalo de la valija no podía faltarle una chica Playboy. Ya había pasado con una pulposa compañera de los sin techo brasileños. Y aunque María Luján Telpuk tenga techo y un ex trabajo seguro pero embolante, comparte con la sin techo brasileña haber lanzado señales de humo erótico desde las páginas de política de los diarios de sus respectivos países. En el caso brasileño, es posible una lectura específica, ya que la marca Playboy tiene connotaciones muy fuertes. Aunque debe haber habido algunos compañeros de la pulposa que le deben haber advertido que estaba prestándole el cuerpo a un sistema de signos en el que también se inscriben todas las pestes capitalistas, la mayoría de ellos debe haber festejado “llegar” a la tapa de Playboy. “Mostrar” qué hembras hay en sus filas. Cierto orgullo confesado o no debe haber recorrido a muchos sin techo que estaban siendo representados en la tapa de una revista erótica norteamericana por una de sus mujeres, desnuda, vuelta objeto de deseo de hombres capitalistas. La lógica de barrio aplicada. Los movimientos políticos no le prestan mucha atención a la idea que tienen de los cuerpos de sus mujeres. Hombres y mujeres. Eso implica otros debates. Pero sobre los movimientos o partidos políticos latinoamericanos. Porque nuestras hermanas latinoamericanas son nada menos que las latinas, el nuevo objeto de deseo yanqui.<span id="more-235"></span></p>
<p>En el caso de Telpuk, las cosas son muy distintas. Comparten sí la vía a través de la cuál “llegan” a Playboy, esa usina que Playboy tiene abierta siempre, y que le permite ofrecerle al lector las fotos de desnudos “cuidados” más famosas del mundo, pero con el plus de que estos cuerpos arrancados de otros ámbitos son cuerpos virginales en el sentido de estar desnudos a cuatro colores para consumo opcional de millones de lectores. La mayoría de las chicas Playboy ha estado desnuda desde mucho antes. Estos cuerpos traen no sólo una primera vez, sino también y sobre todo la idea de que una oferta económica de Playboy y su tapa pueden cambiarles la vida: son cuerpos cuyas dueñas necesitan que sus vidas cambien. No es una aspiración femenina generalizada salir en pelotas en la tapa de Playboy. Es un síntoma, más bien, de un tipo de mujer que busca un atajo. Playboy, así, “compra”. La operación simbólica es prostibularia.</p>
<p>El caso de la valija debe tener para los norteamericanos una connotación como la que tenían esas películas de Emilio Disi haciendo de detective. La estructura narrativa de una porno sin sexo. Ya tenemos dos personajes femeninos: la secretaria y la policía aeronáutica. De eso se ocupa Playboy: de captar situaciones con un morbo invisible, y hacerlo un desnudo.</p>
<p>Lejos de los tiempos de Para leer al Pato Donald, que se devoraba en las universidades de los ’70, el imperio no ha dejado de tender sus increíbles tentáculos disciplinarios sobre episodios menores o mayores del mundo hispano, poblado de hembras latinas con curvas y tetas igual de hechas que las norteamericanas, pero con mejor caída.</p>
<p>Esto es probablemente causa del protagonismo hispano en Estados Unidos. Ya ha creado un dialecto, el spanglish. Pero también como grupo mayoritario imponen estándares de belleza. Hemos perdido innumerables batallas culturales frente al discurso imperialista, y nuestras relaciones con el cuerpo y el erotismo no escapan a lo que fue entregado en esas derrotas. Los ciudadanos urbanos de las grandes ciudades de América latina somos sujetos identificados con los habitantes de Nueva York. Sus gurúes sobre el bienestar son best sellers, mientras los ataques de fobia y de pánico llueven como garúa. En materia del respeto por nuestros cuerpos y de nuestro erotismo, hemos perdido incontables veces en la famosa batalla cultural.</p>
<p>Pero ahora, lo latino es bello. Los latinos viven pobremente, pero se han colado en Hollywood. El estándar latino de belleza hechiza por su desmesura, por su promesa de descontrol, por romper el modelo de la hembra andrógina de la moda, ése que le propone cuerpos sin carne y sin deseo. El hecho es una buena oportunidad para ponerse a pensar en estas cosas. Avisé.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/29/pensemos-en-playboy/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mercados</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/22/mercados/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/22/mercados/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 19:42:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/22/mercados/</guid>
		<description><![CDATA[El fin de época encuentra a Estados Unidos con un probable presidente negro, y con una candidata a vicepresidenta republicana que representa la idiosincrasia cuáquera protestante en toda su inquietante hondura. Es más folklórico que sea una mujer la abanderada del armamentismo civil en un país cuya primera ley fue la del rifle. Los Estados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El fin de época encuentra a Estados Unidos con un probable presidente negro, y con una candidata a vicepresidenta republicana que representa la idiosincrasia cuáquera protestante en toda su inquietante hondura. Es más folklórico que sea una mujer la abanderada del armamentismo civil en un país cuya primera ley fue la del rifle. Los Estados Unidos surgieron de aquellas películas de nuestras infancias, todo ese país fue un western y siguió reservándose el derecho de western en otros territorios. Lo clásico del western es su “fuera de la ley”. Casi todo estaba fuera de la ley. No había leyes. El sheriff era la autoridad más firme, y su sola mención da idea de una autoridad agujereada, de una maqueta de autoridad. Los caminos podían ser emboscadas, las caravanas atravesaban llanuras o valles en los que podían ser atacadas por indios o ladrones, la vida estaba desestructurada. Y sobre esa desestructura de horizontes impensables, de la posibilidad del oro, del “fuera de la ley” que imperaba en todas partes, sobrevino la raíz cuáquera protestante. Un corset implacable que moralizó la vida cotidiana y acompañó, como parte del carácter nacional, el surgimiento de esa nación.<span id="more-234"></span></p>
<p>Sarah Palin es una de esas mujeres que a veces la derecha encuentra para espantar a los ajenos y enamorar a los propios. Todo en ella es revulsivo para quien no adscriba a su mirada hiperconservadora, y sin embargo todo en ella late, como un reloj, como un corazón, como una bomba: ella expresa un modo de sentir y de mirar el mundo profundamente norteamericano. Obama, en cambio, expresa la otra moneda yanqui. La inagotable capacidad del imperio para asimilar a quienes podrían ser sus adversarios, para hacerles lugar y adaptarse cada tanto a ellos, mejorarse, calmarse, dejar que el péndulo se tome su tiempo y se escriba un poco de buena historia norteamericana, para después volver a los arrebatos republicanos, esos que hacen que una de las preguntas más pertinentes que se han formulado recientemente los norteamericanos sea: ¿por qué nos odian tanto?</p>
<p>Pero tanto Obama como Sarah Palin están expresando esas dos radicalidades norteamericanas justo cuando estalla la nave madre financiera mundial. Los instrumentos, a través de los cuales en las últimas décadas Estados Unidos importó a todos los países emergentes las reglas que debían regirlos, implosionan. Demócratas y republicanos fueron sosteniendo a lo largo del tiempo esos instrumentos. Los que ahora exhiben su derrota, los que muestran sus intestinos en mal estado, los que concentraban y manipulaban y generaban las maneras de entender las realidades económicas de ellos y de los otros. Implosiona ese despotismo intelectual y político. Y también su arrogancia, esa demostración de la que hemos escuchado durante años hablar a miles de expertos y funcionarios que se equivocaban.</p>
<p>Lo que acaba de fracasar con la crisis financiera mundial es, entre otras cosas, el imperialismo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/22/mercados/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Collas de mierda&#8221;</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/15/collas-de-mierda/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/15/collas-de-mierda/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 19:36:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/15/collas-de-mierda/</guid>
		<description><![CDATA[El excelente documental de Emilio Cartoy Díaz, Bolivia para todos, que emitió Canal 7 y que sigue circulando en debates y encuentros para analizar la crisis que se agudizó radicalmente esta semana, permite tomar nota sensible de lo que las palabras y las fotos no llegan a transmitir. Las notas de la televisión tampoco. Cabe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El excelente documental de Emilio Cartoy Díaz, Bolivia para todos, que emitió Canal 7 y que sigue circulando en debates y encuentros para analizar la crisis que se agudizó radicalmente esta semana, permite tomar nota sensible de lo que las palabras y las fotos no llegan a transmitir. Las notas de la televisión tampoco. Cabe preguntarse ahora que las papas queman y hay muertos, desde dónde se mira la crisis boliviana. Los noticieros hablan del tema de una manera pasteurizada, como si se tratara de “querer” o “no querer” a Evo Morales, presidente legítimo y relegitimado.<span id="more-232"></span></p>
<p>Uno de los hallazgos del documental es haber registrado no sólo el aquelarre del racismo más repugnante, sino la manera en que la propia televisión boliviana fue adaptándose para informar sobre la rebelión de los departamentos “blancos”. Un docente que vio el documental me decía el sábado que se había sentido estúpido de pronto, al advertir que había “comprado” la información en sachet que dan los grandes medios: se había hecho la idea de que Santa Cruz, Pando, Beni, Cochabamba, en fin, los lugares desde los que se reclama la autonomía, eran “opositores en bloque”, territorios ficticios en los que el rechazo a Morales brotaba de mayorías con otras ideas e intereses. Y precisamente porque en cada uno de esos departamentos hay miles y miles de partidarios de Evo Morales que están siendo censurados, perseguidos, amenazados y ahora asesinados, como los militantes de Pando, es que la crisis tiene otra cara, una mueca monstruosa que sin embargo no sale por tevé.</p>
<p>En el trabajo de Cartoy Díaz también se puede ver cómo la pantalla partida de la televisión boliviana comenzó a producir un efecto erosionante del poder presidencial. Normalmente, cuando habla un presidente su investidura reclama la pantalla entera. No fue eso lo que le cedió la televisión, que comenzó a dividir los planos y a incluir ventanas en las que, al mismo tiempo que se veía a Morales, se veía también a los prefectos de Santa Cruz o Cochabamba diciendo lo suyo. La pantalla se desmembró antes que el país. La pantalla fue la primera en bajar la estatura presidencial. Y esa pantalla nos recuerda otras pantallas partidas. Que cada cual recuerde.</p>
<p>El desprecio sin fondo que los bolivianos blancos sienten por los collas y por las diferentes etnias originarias del país es una herramienta política que tiene como objetivo y presa el capital. En ese sentido, no hay desprecio histórico sin botín en el medio. Los sentimientos colectivos de manipulación, doblegación y exterminio siempre han servido de impulso para que los portadores del odio puedan quedarse con todo. El racismo, en fin, es apenas un instrumento económico. Pero sostenerlo, sentirlo, experimentarlo, demanda una preparación de siglos que permanece intacta. Las que hoy tratan de imponerse en Bolivia son subjetividades melladas en su forma y fondo por una visión del Otro Degradado, expropiado de sus derechos y reivindicaciones. ¿La democracia? Una excusa reemplazable por alguna otra forma de gobierno que deje cada cosa en su lugar.</p>
<p>“Fuera collas de mierda”, rezaba una pared en Santa Cruz. No era sólo una pared. Eran muchas paredes. Eran gritos también. Mucha gente como la gente gritando “fuera collas de mierda”. Lo que se cocina en Bolivia no es sólo un golpe de Estado en alguna de sus formas posibles. No es sólo un intento desesperado de los dueños del dinero por retener sus privilegios y su statu quo. Es un extracto de infamia, una muestra del veneno histórico inoculado año tras año en un país que hasta hace poco tenía un presidente que no hablaba bien el castellano, y no porque fuera colla.</p>
<p>La cocina ideológica y emocional de la reacción contra Evo Morales hace pensar en que cada crimen que tuvo o tenga lugar en Bolivia es de lesa humanidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/15/collas-de-mierda/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Socialistas al palo</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/08/socialistas-al-palo/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/08/socialistas-al-palo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 08 Sep 2008 06:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/08/socialistas-al-palo/</guid>
		<description><![CDATA[“Llegaron en un micro”: en la contratapa del último sábado, “El tren”, quise ocuparme de cómo, de acuerdo con nuestra idea de un medio de transporte, transparentamos nuestra idea de quienes lo utilizan. En una línea, abría la idea de que el incumplimiento de horario de los aviones escandaliza, cuando a nadie escandaliza el incumplimiento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Llegaron en un micro”: en la contratapa del último sábado, “El tren”, quise ocuparme de cómo, de acuerdo con nuestra idea de un medio de transporte, transparentamos nuestra idea de quienes lo utilizan. En una línea, abría la idea de que el incumplimiento de horario de los aviones escandaliza, cuando a nadie escandaliza el incumplimiento de horario de los trenes.<span id="more-231"></span></p>
<p>“Llegaron en un micro”: es una frase suelta que traigo en la memoria después de haber leído la cobertura sobre el bolonqui en el Congreso del Partido Socialista. Vi las imágenes el sábado por televisión. Increíble pensar que algo así podía ocurrir entre socialistas, personas que uno se ha habituado a imaginar fumando en pipa, o hablando en tono monocorde. Nunca a los gritos. Nunca sobrepasados por las pasiones que agitan a otros sectores.</p>
<p>“Llegaron en un micro”: lo denunciaba un miembro del partido en referencia al arribo de Oscar González y Ariel Basteiro, junto a seguidores de Jorge Rivas. Hablaba Rubén Giustiniani, el presidente del partido, que ha cerrado filas con la oposición y que el sábado pretendió negarles el ingreso a Costa Salguero a los congresales que son afines al Gobierno. Después abundó: “Llegaron en patota”.</p>
<p>La asociación entre micro y patota se viene dando casi automáticamente y ya no hay casi necesidad de hablar de patota: alcanza con “denunciar” que alguna gente llegó “en micro” para connotar que no llegó de buena fue, que no llegó por convicción, que no llegó con intereses legítimos y que, en cambio, llegó arreada y pagada para aguar tal o cual fiesta cívica.</p>
<p>“Los palos eran de las banderas”, aclaró Basteiro, a quien cuesta, igual que a González, imaginárselo organizando a barra bravas de cualquier especie. “Eran todos afiliados”, seguía explicando Basteiro. Porque ahora hay que explicar por qué no se llega a un acto, a una convención o a una marcha en auto particular. La zancadilla de “la patota” o “el clientelismo” hace necesaria la absurda explicación de por qué miles de personas que actúan políticamente llegan juntas y en micro, y no en autos particulares, como parece ser la manera admitida y legitimada desde el poder mediático para ser un sujeto político respetable.</p>
<p>“Llegaron en un micro” es una frase dijo Giustiniani pero que ya la han dicho otros y otros seguirán repitiéndola, como un mantra que, a falta de otras explicaciones más precisas, operará de señuelo sospechoso. Llegar en micro es sospechoso. Si se llega en micro y con banderas, cantando y con un propósito político (apoyar a alguien, evitar algo, presionar a un sector, etc.), aunque lo que se esté haciendo es política en su forma más elemental y conocido, los nuevos discursos emergentes desde que el poder lo pelean los sectores con dinero actúan deslegitimando a esos grupos, en principio, por el modo en que se desplazan. Un absurdo, una manipulación, un sapo que conviene escupir antes de tragárselo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/08/socialistas-al-palo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Propietarios</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/01/propietarios/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/01/propietarios/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Sep 2008 06:00:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/01/propietarios/</guid>
		<description><![CDATA[No es tan extraño que el primer cortocircuito grave del gobierno de Mauricio Macri en la ciudad haya estallado con los estudiantes, pese a que el área está a cargo de uno de los ministros con pasado más interesante de su gabinete. Fue un poco sorprendente en su momento saber que Mariano Narodowski militaba en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No es tan extraño que el primer cortocircuito grave del gobierno de Mauricio Macri en la ciudad haya estallado con los estudiantes, pese a que el área está a cargo de uno de los ministros con pasado más interesante de su gabinete. Fue un poco sorprendente en su momento saber que Mariano Narodowski militaba en las filas del macrismo. El actual ministro de Educación porteño era uno de los especialistas más consultados en esos temas, y algunas de sus posiciones públicas no terminaban de enganchar, parecía entonces, con la idea un gobierno de derecha.<span id="more-229"></span></p>
<p>Por esas clásicas demostraciones de principios que las ideologías que confluyen entre liberales y conservadores se encuentran casi obligadas a dar, un blanco rápido fue la educación. A través de la lectura que un gobierno hace de la educación, y de las políticas que adopte al respecto, se puede observar su inercia completa. Su cadencia. La melodía ideológica que acompaña sus actos. El gobierno de Macri ha elegido bailar con los estudiantes. Ha cometido su acto fallido con ellos. No con los estudiantes, más exactamente con la educación secundaria, pero es una suerte que la democracia haya formado sujetos políticos a los que no es tan fácil arrasar como a sus intereses.</p>
<p>Tampoco es extraña –aunque suene un poco insólita– la línea de frontera que el ministro usó para dividir a los alumnos que pueden aspirar a becas de los que ya no pueden. “Aquellos cuyos padres sean propietarios.” La propiedad privada y su solidez pétrea como valor de la derecha hace posible esa miopía con la que el gobierno de Macri diseña sus políticas, e implica naturalmente que esa miopía también puede aplicarse a la manera en que la derecha, cuando administra sus criterios de justicia social, no hace justicia social sino todo lo contrario.</p>
<p>La noción de la propiedad privada y una fe arcaica, ontológica, elevan por sí mismas a quien participa de ella –los “propietarios”– y les quita sus demás atributos. Es como si la derecha se viera imposibilitada de concebir propietarios pobres, como si no fuera posible que la pobreza arrastrara en su caldo de lúmpenes y sospechosos a personas que todavía poseen un bien inmueble, algo enraizado. Para la derecha los pobres son volátiles por naturaleza. Migran. De una provincia a otra, de una localidad a otra, de una pensión a una villa, siempre es gente en tránsito que, cuando se afinca, da lugar a esos conglomerados que en sus aquelarres gestan a los actores de la “inseguridad”.</p>
<p>De acuerdo con la idea que la derecha tiene de los pobres, ningún “propietario” debería necesitar ayuda del Estado para que sus hijos completen la escuela secundaria. Que el porcentaje de becas requeridas sea tan alto no hace más que contarnos que en los últimos años la escuela pública fue abandonada por los sectores medios altos, y que en cambio intentó erigirse en recuperadora de adolescentes que eran hijos del desastre del 2001.</p>
<p>“Queremos un país de propietarios, no de proletarios” es una frase que le regaló a la historia Adelina Dalesio de Viola, aquella mujer que fue revelación por unos años y que le peleó el estilo a María Julia Alsogaray. Los liberales piensan en la propiedad privada con una devoción tal, que la promesa de la rubia de bronceado perenne contuvo su propia paradoja y su revelación: la derecha argentina es incapaz de pensar proletarios propietarios. Es antigua. Esa contradicción la han superado hace décadas algunos países capitalistas, pero nuestra derecha es casi colonial, o bananera. Pensar en proletarios propietarios los lleva a pensar en populismo. El desprestigio de lo que la derecha hace calar en todo lo que se considere “populista” es la defensa contra su idea de justicia social: una no idea.</p>
<p>Hay una variedad notable de pobres argentinos que todavía o que hace poco son propietarios. Hay una inmensa cantidad de gente que tiene a su nombre la escritura de algo, una clase media baja que diariamente transpira para no terminar de caer. Hay muchos padres y madres de adolescentes que son o más instruidos o menos instruidos que sus hijos. Gente que perdió aquel trabajo anterior a la flexibilidad laboral y ya no puedo volver a recuperarse, pero que no ha perdido la batalla cultural, y aspira a que sus hijos se eduquen como ellos. Es su última trinchera. Y hay gente que nunca terminó sus estudios, gente que pudo asomar la cabeza, y que con sacrificio apuesta a que sus hijos peguen el salto del oficio a la profesión. En buenos tiempos, a lo primero que este pueblo se aferra es a la movilidad social.</p>
<p>La derecha piensa en la propiedad privada, no en la movilidad social. Esa es una de sus peores taras.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/09/01/propietarios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La amenaza y la profecía</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/25/la-amenaza-y-la-profecia/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/25/la-amenaza-y-la-profecia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 25 Aug 2008 06:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/25/la-amenaza-y-la-profecia/</guid>
		<description><![CDATA[Termino de leer en el diario que Elisa Carrió llamó a una conferencia de prensa en la que advirtió que es posible que el gobierno de Cristina “no llegue a diciembre”. De un tiempo a esta parte, Carrió ha logrado con su conducta y su personalidad política algo insólito: imperceptiblemente, casi sin que nos demos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Termino de leer en el diario que Elisa Carrió llamó a una conferencia de prensa en la que advirtió que es posible que el gobierno de Cristina “no llegue a diciembre”. De un tiempo a esta parte, Carrió ha logrado con su conducta y su personalidad política algo insólito: imperceptiblemente, casi sin que nos demos cuenta del viraje de sentido de sus palabras, cuando Carrió advierte que es posible que (de no hacer lo que ella va creyendo con el correr de los meses que es lo correcto) no llegue a diciembre, uno lee que Carrió desea que el gobierno de Cristina no llegue a diciembre. Desplazada de la escena central en estos días, corrida a un ángulo desde el que ella convoca a los medios para seguir teniendo protagonismo y ni siquiera así, ocupando espacio, lo más interesante que genera ahora Carrió es la posibilidad de desnudez del ánimo que comparte con los dirigentes ruralistas. Un ánimo que se reparte entre las profecías de Carrió y las amenazas de los propietarios rurales.<span id="more-228"></span></p>
<p>Ese deslizamiento de sentido obedece a que es absolutamente imposible creer que a Carrió le gustaría que a este Gobierno le vaya bien. Ahí se desprenden un montón de excusas, eufemismos, frases hechas o de circunstancia que dicen dirigentes opositores. A pesar de las heridas que dejaron en el centroizquierda los votos de Claudio Lozano y los diputados del SI en la pelea por las retenciones, en el debate sobre Aerolíneas algo quedó expuesto y de manifiesto: si el Gobierno se flexibiliza lo suficiente como para llevar adelante proyectos que defiende ese sector, ese sector se suma porque prioriza sus ideas y, en consecuencia, puede imaginárselo en un contexto en el que a este Gobierno le vaya bien. En cambio Carrió, como los dirigentes “del campo”, actúa con una lógica destituyente. No ofrece ninguna grieta como para acercarse o consensuar: la pelea es política. La génesis de cada acto o conducta es la voluntad de que al Gobierno le vaya mal.</p>
<p>Con su habitual incontinencia, Carrió pone en palabras lo que otros disimulan o dejan entrever aun cuando algunos periodistas políticos se han quedado ciegos para estos signos y sordos para estas resonancias. La amenaza, que es la herramienta discursiva por excelencia que usan los sectores “del campo”, se funde así con la profecía, que es la herramienta discursiva por excelencia de Carrió. Detrás de la amenaza y de la profecía, se lee intención, que es una forma de deseo.</p>
<p>Ese es el matiz destituyente de este proceso, puesto en marcha desde un principio. Y tras ese matiz tentador, tras ese atajo de un Gobierno debilitado, tras esa inercia que inclina a algunos sectores opositores a los que ideológicamente se les hace intolerable un cuadro de situación en el que a este Gobierno le vaya bien, se fueron juntando los que son. Hoy está más claro que hace un mes. En esa bolsa de gatos hay de todo, desde terratenientes canosos hasta enfermeras trotskistas, desde gringos envalentonados a piqueteros pintorescos, desde peronistas impresentables a patrullas perdidas de la última dictadura. Es un núcleo duro que, por distintas razones, seguirá estando al acecho de las famosas “condiciones de ingobernabilidad”. Uno se la puede imaginar perfectamente a Carrió en televisión, mirando cada tanto para el costado, diciendo “lamentablemente”, “nosotros lo dijimos en agosto”, etc.</p>
<p>La amenaza y la profecía, en estos días, pueden leerse, así, como deseos. Y ese deseo no se colma con soluciones sino con más conflicto.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/25/la-amenaza-y-la-profecia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Reestatización</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/18/reestatizacion/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/18/reestatizacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 06:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/18/reestatizacion/</guid>
		<description><![CDATA[Esta semana el debate por Aerolíneas Argentinas promete comerse las noticias de la política nacional. Los ruralistas intentarán retener la atención mediática con nuevas arremetidas de protesta, pese a su publicitadísima victoria, que consistió en la derrota del proyecto oficialista. En esa dialéctica de victoria propia-fracaso ajeno se encuentra ahora instalada la oposición parlamentaria, cuya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana el debate por Aerolíneas Argentinas promete comerse las noticias de la política nacional. Los ruralistas intentarán retener la atención mediática con nuevas arremetidas de protesta, pese a su publicitadísima victoria, que consistió en la derrota del proyecto oficialista. En esa dialéctica de victoria propia-fracaso ajeno se encuentra ahora instalada la oposición parlamentaria, cuya tarea legislativa parece centrada en imaginar proyectos consensuados cuya máxima excelencia no parece ser lograr mejores leyes, sino obstruir los proyectos que lleguen de ahora en más desde el Poder Ejecutivo. Mala señal y mala entraña aquella que ocupe a legisladores de cualquier signo buscando no el bien común sino el desgaste de una mayoría que ya mostró sus grietas y sus agujeros negros. Si un poder de la Nación se obnubila en la tarea de torcerle el brazo a otro, ningún debate será genuino, ni siquiera interesante: la gimnasia parlamentaria queda convertida, así, y ahora en términos literales, en un simple trámite, que era lo que horrorizaba a “la gente” hace apenas un mes. El trámite se llama: dime qué presenta el Ejecutivo y te diré a qué me opongo.<span id="more-226"></span></p>
<p>En la iniciativa de reestatizar Aerolíneas Argentinas se juega, como se jugó en la pelea por las retenciones móviles, bastante más que el salvataje de nuestra línea de bandera. La oposición pide la quiebra de la empresa y la creación de una nueva etiqueta, con el argumento de no pagar lo que todavía nadie sabe si habrá o no que pagar. Tampoco explica qué pasaría con más de una veintena de ciudades que quedarían aisladas mientras dure ese proceso (que puede insumir largos meses), ni quién se haría cargo del pago de los sueldos del personal. El modelo brasileño dejó a 10.000 trabajadores en la calle. La interrupción de la mayoría de los vuelos de cabotaje clausurarían la entrada de divisas que trae el turismo. Ese paisaje delirante se propone, dice Pinedo, del PRO, para “evitar un atraco”.</p>
<p>Los que quieren evitar un atraco son los que estuvieron a favor de todos los atracos que implicaron las privatizaciones que empezaron hace casi veinte años. Solamente el movimiento coreográfico de casi toda la oposición, solamente ese ballet desvaído y desacompasado, respaldado por todos los grandes medios de comunicación, puede pretender que el rechazo a la reestatización de Aerolíneas Argentinas no es en rigor un rechazo al regreso del Estado al lugar que le cabe en un proyecto político nacional y popular. A diferencia de la pelea por las retenciones móviles, una yunta de palabras que cada argentino aprendió a comprender y descifrar, pero que eran extrañas al oído de cualquiera que no tuviera campos o exportara, esta pelea incluye una palabra clave en su propio enunciado: reestatización.</p>
<p>Esa inclusión abre la oportunidad para que el debate, que ya está planteado como un trámite de junta de porotos, obligue a cada quien a franquear sus ideas con respecto a este punto central en cualquier modelo de país. No es “estatización”, palabra que pica al burgués asustado, sino “reestatización”, que supone volver, devolver, retomar un lugar soberano en materia de aeronavegación. Los que hoy se muestran “contra el atraco” son los que incluso después de la tragedia de corrupción, despidos masivos y desempleo que provocaron las privatizaciones siguen rindiendo culto a los mercados y, sobre todo, siguen creyendo que el Estado, que representa a todos y no a un par de sectores, debería quedarse chico, impotente, ineficaz. Para el orgullo nacional, les alcanza con un equipo de fútbol.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/18/reestatizacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Control y descontrol</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/11/control-y-descontrol/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/11/control-y-descontrol/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 11 Aug 2008 06:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/11/control-y-descontrol/</guid>
		<description><![CDATA[Hay un discurso viejo como los trapos, precisamente un discurso-trapo que sirve para tirar sobre la mesa en cualquier circunstancia que la derecha considere conveniente. Es el que se articula sobre un doble rechazo: el rechazo al control y el rechazo al descontrol. Quienes echan mano del trapo para tapar con él otros motivos reales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay un discurso viejo como los trapos, precisamente un discurso-trapo que sirve para tirar sobre la mesa en cualquier circunstancia que la derecha considere conveniente. Es el que se articula sobre un doble rechazo: el rechazo al control y el rechazo al descontrol. Quienes echan mano del trapo para tapar con él otros motivos reales de rechazo suelen estar del lado de la queja, puesto que el discurso bipolar en cuestión es el básicamente útil para la crítica a lo que hacen los otros o para un sistema que dicen aceptar pero repugna.<span id="more-224"></span></p>
<p>No es un discurso necesariamente político. Puede circular perfectamente en el living de cualquier hogar. Históricamente serían posibles de rastrear sucesivos orígenes o renacimientos del mismo mecanismo de queja doble, queja por el control y queja por el descontrol. Uno de esos orígenes que podemos identificar todos se remonta al regreso de la democracia después de la noche militar. Se lo vio planear como es habitual que planee en países como la Argentina, ya que no se trata de un discurso autóctono y adquiere matices según diferentes latitudes. Fue entonces que la queja por control provino de ámbitos financieros y económicos, y que la queja por el descontrol se deslizara hacia los territorios de las libertades individuales.</p>
<p>Cada vez que el Estado ha tomado iniciativas para ejercer controles de diverso tipo, viene el discurso-trapo a decir que el control recorta la libertad. Pero en un mismo movimiento coreográfico, casi siempre las mismas bocas usan la doble faz del discurso-trapo para quejarse del descontrol, a veces en un mismo ámbito. Resulta revulsivo el control de precios, pero también resulta revulsivo el descontrol de la inflación.</p>
<p>La queja por el control está anudada a otras palabras que pueblan un universo simbólico en el que cualquier condicionamiento, limitación, vigilancia o registro resulta casi ofensivo los que parecen querer decir (no lo dicen) que el “dejar hacer” es la única vía decente de gobierno. Con los ’90 todavía explotándonos en las manos, parecen querer decir justamente eso. Les faltaría agregar que hay que dejar que los mercados se autorregulen, y habremos padecido la última catástrofe económica argentina completamente en vano, sin haber aprendido nada y convirtiéndonos en mascotas que lo mejor que saben es lamerle la mano al amo.</p>
<p>Pero con la misma carta en la mano, sobreviene la queja por el descontrol, que es la fase siguiente de la misma y exacta queja discursiva. Nadie controla nada, acá cada uno hace lo que quiere, así ya no se puede seguir, entran por una puerta y salen por la otra, esto no es libertad sino libertinaje, en fin, que a cada uno le venga a la cabeza la versión que fuere de esta pantomima intelectual.</p>
<p>El descontrol es ausencia de control. Parece una oración boba, pero es necesaria para recapitular un poco y advertir que lo controlado y lo descontrolado convivirán con nosotros, necesariamente, siempre, porque no hay régimen ni posible ni existente que deje de controlar algo o que sea capaz de controlarlo todo. Ni siquiera una dictadura puede controlarlo todo. Está a la vista, estos días, en la televisión. Ni siquiera el poder de fuego puede proponerse controlarlo todo.</p>
<p>Por sí mismos, control y descontrol no tienen connotaciones positivas o negativas. Puede haber controles necesarios y controles salvajes. Puede haber descontroles nefastos y puede haber otros de cuyas dosis nos nutramos para ser mejores o más libres. El motivo de reflexión de estas líneas es el discurso-trapo sobre el control y el descontrol, que viene en pack o en combo, que es cómodo para escupir ante un micrófono o para titular una noticia, y que como todos los lugares comunes que nos empapan, calla lo que de verdad quiere decir.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/11/control-y-descontrol/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La torta y el falso consenso</title>
		<link>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/04/la-torta-y-el-falso-consenso/</link>
		<comments>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/04/la-torta-y-el-falso-consenso/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 04 Aug 2008 06:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sandra Russo</dc:creator>
				<category><![CDATA[mitologías]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[página 12]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/04/la-torta-y-el-falso-consenso/</guid>
		<description><![CDATA[La irrupción masiva de la idea de la redistribución de la riqueza no empezó con la Resolución 125. Empezó bastante antes. Promediaba el gobierno anterior y se decía, en los ámbitos progresistas, que innegablemente se había avanzado mucho en materia de derechos humanos, pero que Kirchner no había tocado la torta y sus porciones; que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La irrupción masiva de la idea de la redistribución de la riqueza no empezó con la Resolución 125. Empezó bastante antes. Promediaba el gobierno anterior y se decía, en los ámbitos progresistas, que innegablemente se había avanzado mucho en materia de derechos humanos, pero que Kirchner no había tocado la torta y sus porciones; que por sí misma la creación de empleo había modificado el dantesco paisaje de 2002 y 2003, pero que no había habido ningún cambio real en la redistribución del ingreso. Seguíamos y seguimos siendo hoy un país rico en el que la brecha entre los pocos de arriba y los muchísimos de abajo es, diríamos, escandalosa no ya en términos de ningún progresismo sino en los de lo que en los países desarrollados se entiende por “civilización”. Invertidos los tópicos sarmientinos, la civilización requiere mínimos estándares de equidad, en tanto la barbarie no es otra cosa, hoy, que los diseños bananeros que promueven las derechas locales.<span id="more-222"></span></p>
<p>Cuando hablo de la redistribución de la riqueza no me refiero a ese reparto estructural en sí mismo, sino más bien a cómo se modula, cómo se usa, cómo se llenan bocas hablando, y ahora entrecomillamos, de la “redistribución de la riqueza”. Si se repasan los debates en el Congreso, en ambas cámaras, bloque por bloque, todos y cada uno dijeron estar a favor de la “redistribución de la riqueza”. Hay cuestiones, como ésta, que obturan la verdad de lo que se piensa y la verdad de lo que se defiende.</p>
<p>¿Qué discurso hay circulando que se anime a oponerse a la “redistribución de la riqueza”? Ninguno. Hasta los terratenientes que han tenido más micrófonos que nunca en la historia de la radiodifusión argentina y han sido tratados como víctimas de “esta dominación” han hablado a favor de la “redistribución de la riqueza”. Hasta los políticos más soeces que todavía retienen bancas hablan a favor de la “redistribución de la riqueza”. Caramba: ¿no estará indicando esto que hay un relato políticamente correcto que impide a quienes defienden la torta argentina tradicional (pirámide finita, base ancha) decir lo que realmente piensan y a favor de qué y de quiénes operan? ¿Y no sería éste el momento de descular que el verbo “impide”, que de algún modo celebra lo “políticamente correcto”, puede ser reemplazado en casos como éste por “protege”? Bajo lo políticamente correcto se amparan los intereses de todo tipo.</p>
<p>Lo más cerca que se estuvo de entrever esa verdad que apura a los gringos sin dentaduras perfectas y a los señores delicados como Miguens fue ese lomo insinuado a 80 pesos. Se dijo en su momento que, bueno, después de todo, los uruguayos van por ese camino. Que el asado de tira, que es popular, quede barato, pero que el precio del lomo trepe lo que deba trepar, total sus consumidores históricos lo pagarán al precio que pueden comprarlo en Punta del Este o en París. Hubiese sido honesto profundizar ese costado del debate, porque al menos, ahí sí, quedaría claro un modelo de país con la riqueza en su sitio, y minga de redistribución de riqueza y de lomo.</p>
<p>Sin embargo, a pesar de que no hay nadie en la televisión, ni entrevistados ni entrevistadores, que diga abiertamente que la “redistribución de la riqueza” es un asunto que provoca rechazo y hasta espanto, algo de ese espanto se huele en la mueca de odio, sobre todo, de las señoras caceroleras, convertidas en las porristas de la SRA. Puede pensarse con cierto fundamento que hay algo que no se dice pero sí se piensa y que se siente muy adentro, muy en la propia historia de nuestra clase media, casi en su génesis: en el diseño original de este país, los pobres cumplieron una función que la clase media no está dispuesta a que dejen de cumplir. Para decirlo brutalmente: son los que están peor.</p>
<p>La clase media argentina tiene una triste sed de gente que esté peor. Hay amplios sectores de esa clase media, los más disciplinados por el relato ortodoxo de la argentinidad, que a lo que temen, de lo que huyen, lo que combaten es precisamente “la redistribución de la riqueza”. ¿Qué pasaría si se borrara la distancia que los separa del zoológico? Llambías puede decirlo tranquilo. A él y a su gente los separa más que una avenida ancha de esa masa de brutos, de analfabetos, de cabezas, de grasitas. Pero a muchas de las señoras porristas lo único que efectivamente las separa del zoológico es una calle. Y si hay un gobierno que la borra, cae toda una identidad de clase y cae con ella la ilusión de ser mejores, diferentes, más refinadas, más cultas, más “como uno” que en materia de clase media es “como ellos”, los ricos.</p>
<p>Cuando se le reclama a la derecha que sea derecha y hable en consecuencia, que blanquee aspiraciones, límites, ideas, lo que se le reclama es que no falsee solidaridades que nunca tuvo ni tendrá. Hay países capitalistas que han arribado al puerto de burguesías felices y contentas, con Estados que atienden a los más débiles y cuyos débiles se ubican más acá de la indigencia, de la degradación, de la indignidad que supone la Argentina. Nuestras clases dirigentes, ya lo escribió Murena en su Pecado Original, nunca estuvieron integradas por los mejores en nada. Nuestras oligarquías nacieron simplemente de una oportunidad, allá por 1880.</p>
<p>Es absurdo que a esta altura todavía todos y cada uno de los que pujan para que nada cambie se dejen puesta la máscara del humanismo que nunca sintieron, de la solidaridad que nunca actuaron y de la corrección política con la que se atragantan. La “redistribución de la riqueza” aparece hoy como un falso consenso, probablemente el más falso y canalla de todos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.sandrarusso.com.ar/2008/08/04/la-torta-y-el-falso-consenso/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

