Archive for the ‘mundo’ Category

Marubos y Mayorubas

Saturday, February 7th, 2009

Repaso mi cuaderno de notas y encuentro el mapa que hizo Débora Arisi, brasileña, antropóloga, ojos bien abiertos y celestes. A un costado de la carpa donde mujeres indígenas hacían un homenaje a la tierra ofreciéndole semillas, estábamos conversando con Jorge (léase yogyi) y Waki, jefes marubo y mayoruba, respectivamente. Son dos de las comunidades más grandes de la Amazonia, donde viven casi 300 etnias distintas. Un rato antes, yo estaba sentada en una de las gradas, con un aparatinho, así decía el locutor, del que “salían las voces de las traductoras”. El mío no andaba, y es que fallan muchas veces. Una mujer joven, con la cara limpia, se paró delante de mí para leer mi credencial, que decía “Imprensa”. Mi nombre y mi medio habían estado escritos con birome roja, que se fue destiñendo lluvia tras lluvia.

–¿Prensa? –me preguntó, sin saber mi idioma.

–¿Cómo? –yo estaba distraída con el aparatinho.

La mujer rubia sonrió, me agarró la mano y la estrechó con fuerza. Una manera cordial de obligarme a acercarme, porque el sonido ambiente obligaba a gritar.

–Soy Débora Arisi, soy antropóloga. Yo vivo con los marubo, de la zona del Javarí. Están en problemas, graves problemas. ¿Puedes hacerles una nota? (more…)

Autonomía y reforma agraria

Sunday, February 1st, 2009

Desde Belém do Pará

“Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos”, dice el líder del MST en esta entrevista concedida durante la realización del Foro Social Mundial. Para el dirigente, la reforma agraria clásica ya no alcanza.

Su nombre va de boca en boca entre los pobres de Brasil. João Pedro Stedile lidera sin ningún rótulo el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, y la Vía Campesina, el correlato que extiende esa lucha más allá de estas fronteras. Poco antes del inicio del Foro Social Mundial, el MST cumplió 25 años de una lucha que en sus inicios consistió básicamente en la toma de tierras por la fuerza, y en la reivindicación de la reforma agraria que, creyeron en algún momento, iba a facilitarse con Lula da Silva en la presidencia. Eso no sucedió, y los cambios que según explica Stedile adoptó el capitalismo en las zonas agrarias, hizo necesaria una reformulación de objetivos. El MST no ha roto los puentes con el gobierno petista, pero no se considera ni parte ni socio. (more…)

Fidelidad

Wednesday, February 27th, 2008

A lo mejor porque él representa, en lo más íntimo, el máximo exponente de la fidelidad a una idea, es que me cuesta tanto escribir sobre Fidel. Tengo una foto que busqué para anclarlo en mi zona de escritura posible, ya que él pertenece también a un territorio personal de escritura imposible.

En esa foto, tomada en Santiago de Cuba un mediodía de sol rabioso, estoy de 26 años y tengo un pañuelo blanco en el cuello, como las decenas de miles de personas que había allí. Estoy dándome vuelta y mirándolo a él, que hablaba y hablaba como hablaba siempre, tan jugoso. Esa es mi foto con Fidel. Hay bastantes hileras de sillas con invitados especiales entre él y yo, pero es lo más cerca que lo tuve. Esa foto puede ser enmarcada por alguien que nunca enmarca fotos. (more…)

Devolverlos

Monday, August 27th, 2007

La primera vocación que creí tener fue la sociología. Me inscribí en un año desafortunado, 1976, y ya he relatado en alguna oportunidad la sórdida experiencia que fueron esos pocos meses, tratando de saber qué materias uno estaba cursando o quién era el profesor titular: eso sucedía mientras las Fuerzas Armadas tomaban las primeras medidas, que incluían la desaparición de gran parte del cuerpo docente de esa carrera.

De todos modos, yo ya había descubierto que algo insoportable se interponía entre la sociología y yo: las estadísticas. Sintetizando, a mí la única parte que realmente me interesaba de lo que la sociología podía ofrecerme era la cualitativa. Podía comprender racionalmente el valor de lo cuantitativo, pero, ¿estudiar eso? (more…)

Elogio de la sombra

Saturday, July 28th, 2007

Junichiro Tamikazi, un ensayista y novelista que como otros grandes nombres de la literatura del Japón fundó su obra en la nostalgia de una tradición milenaria que se les estaba escapando de las manos, escribió un libro que tiene por nombre el mismo que este artículo y que es una extraordinaria reflexión sobre el papel de la sombra en la vida cotidiana de ese país. A lo largo de la historia, Occidente buscó e inventó maneras eficaces de iluminar sus escenas públicas y privadas. Oriente, por el contrario, desarrolló su cultura en la penumbra, haciendo de la luz no una constante, sino una aparición, una ráfaga. (more…)

El mal ejemplo de Chile

Monday, December 11th, 2006

(acerca de la muerte de Pinochet)

Supongamos que Jorge Rafael Videla, cuyo solo nombre nos provoca cierto reflejo de rechazo estomacal, no se hubiera ido para hacerle lugar a otro chacal, sino que esos siete años de atrocidades que vivimos hubiesen quedado congelados y concentrados en un nombre, y que el dueño de ese nombre y de la vida y de la muerte de cada ciudadano, a cierta altura, ya cercado por el desgaste inevitable del crimen y el robo, nos hubiese ofrecido la democracia pero sólo a cambio de una nueva Constitución. Y supongamos que esa Constitución, que era ofrecida sí o sí como moneda de cambio y como chantaje al mismo tiempo, lo hubiese convertido a Videla en senador vitalicio, para garantizar sus fueros y su impunidad.

Eso lo vivieron los chilenos. Ese absurdo, esa ignominia, esa farsa. Y la aceptaron, la dieron por buena porque sabían que no había ninguna relación de fuerzas que beneficiara otra salida más airosa y más decente para sacarse de encima a Pinochet. Y tuvieron su democracia, a la que la derecha argentina siempre cantó sus loas, con la cláusula infame de la impunidad para los asesinos como un simple defecto de fábrica. Y convivieron con su Senador Vitalicio como con una tara histórica que los incluía a todos ellos. Esa primera democracia de la Concertación triunfante levantó sus cimientos haciéndose lugar entre los huesos de los muertos y desaparecidos, astillándolos con la humillación de un pueblo que sin embargo no pudo hacer esta lectura decepcionante porque la democracia chilena llegó así, como un trato que se celebra con una de las partes apuntando a la otra parte a la cabeza. (more…)

Turistas con otros planes

Saturday, November 11th, 2006

Maya creció en un pueblo norteamericano de poco más de trescientos habitantes. A pocos kilómetros de allí creció Tom, su marido y el padre de sus cuatro hijas. Pero Maya y Tom no se conocieron en un McDonald’s ni en esas kermesses campesinas yanquis en las que se canta música country y los hombres usan sombreros y las mujeres el pelo batido. El flechazo fue en el campo, pero en Japón. Es que Maya y Tom son desde muy jóvenes ese tipo de ciudadanos globales que se están multiplicando y que deambulan sin apuro por latitudes extrañas, excéntricas, si por centro de este mundo se toma su país de origen.

Desde hace algunos años Maya está en Buenos Aires, como tantos otros extranjeros que llegaron a ver qué pintaba por el Sur y se colgaron de eso que visto de afuera es tan atractivo y visto de adentro es agotador: todo lo que pasa. La realidad de los países centrales les parece, a esos extranjeros, una naturaleza muerta comparada con el frenesí político y cultural de los países emergentes por los que ellos se pasean. Y Buenos Aires, opinan, está que arde. En los bares de Palermo o de San Telmo es corriente ver al rubio o a la rubia sentados con un nativo –un porteño de esos que no desaprovechan oportunidades– enseñándoles castellano. Muchos de los extranjeros que llegan se quedan pegados: quieren aprender el idioma y bailar tango, por supuesto. Pero van por más. Han venido a buscar al compadrito que las vuelva locas. Creen que Buenos Aires es un reservorio de un tipo de masculinidad que en el Norte se extingue, acechada por la metrosexualidad. (more…)

Una pregunta a Freud

Saturday, May 13th, 2006

Esta semana, el escritor peruano Mario Vargas Llosa opinó que “no hay que sobreestimar el indigenismo”. Lo dijo mientras el boliviano Evo Morales no para de sobresaltar incluso a sus vecinos blancos, y mientras el peruano Ollanta Humala, a pesar de los bordes vidriosos de su figura pública y los desbordes homofóbicos de sus padres, disputará la presidencia del Perú en el ballottage del 4 de junio.

Aunque Europa pose sus ojos displicentes en la América latina aindiada que asoma detrás de esos nombres, esa mirada no logra arrancar de su cuajo la pregunta que esa misma Europa se hacía hace quinientos años: ¿los indios tienen alma?

La Europa cristiana, conquistadora, evangelizadora, se hacía esa pregunta mientras destruía civilizaciones enteras cuyo esplendor la dueña de esa misma mirada era incapaz de percibir. Europa no sabía percibir ni valorar ni asimilar las diferencias. ¿Los indios tenían alma, además de oro?, debatían los religiosos y los poderosos. (more…)

El que ríe último

Saturday, January 21st, 2006

Hubo una época que probablemente recuerden los mayores de cuarenta. En esa época había militares sanguinarios en el gobierno, John Travolta bailaba con pantalones ajustados, Porcel y Olmedo hacían reír, Neustadt y Grondona hacían editoriales, y uno deambulaba sin rumbo preciso por la calle Corrientes, entraba al cine Arte, veía películas de Wajda o de Zanussi, los libros interesantes los llevaban bajo el brazo pero forrados, y no había mucho más para hacer.

En esa época se solía ir en patota a Pacífico para comprar pantalones baratos en Eduardo Sport, y eso ya implicaba bastante: había quedado atrás la fascinación adolescente por los Lee o los Levi’s importados que se conseguían en la Galería Internacional, y uno empezaba a tomar conciencia de que algo le estaba apretando el pecho, algo que lo ahogaba, que lo oprimía. Si uno no tenía familiares desaparecidos, la digestión del ahogo había sido mucho más lenta. Se expresaba en una necesidad acuciante de hacerse un lugar, de encontrar un lugar. Recuerdo que por aquella época publiqué algunas columnas en la sección Opinión del diario Clarín. La primera se llamaba “Los que tienen veinticinco años”, y terminaba diciendo, casi textualmente, “cometimos el pecado de crecer en un tiempo oscuro. Merecemos un lugar”. Esa idea me obsesionaba: este país, que era el mío, era un lugar en el que antes de llegar a la puerta de la facultad, en La Plata, tenía que soportar cuatro requisas. Y era el lugar en el que nadie que se sentara en el banco de al lado y con el que uno trababa algún tipo de amistad, podía decirle, por su seguridad y la nuestra, dónde vivía o su número de teléfono. (more…)

El que ríe último

Saturday, January 21st, 2006

Hubo una época que probablemente recuerden los mayores de cuarenta. En esa época había militares sanguinarios en el gobierno, John Travolta bailaba con pantalones ajustados, Porcel y Olmedo hacían reír, Neustadt y Grondona hacían editoriales, y uno deambulaba sin rumbo preciso por la calle Corrientes, entraba al cine Arte, veía películas de Wajda o de Zanussi, los libros interesantes los llevaban bajo el brazo pero forrados, y no había mucho más para hacer.

En esa época se solía ir en patota a Pacífico para comprar pantalones baratos en Eduardo Sport, y eso ya implicaba bastante: había quedado atrás la fascinación adolescente por los Lee o los Levi’s importados que se conseguían en la Galería Internacional, y uno empezaba a tomar conciencia de que algo le estaba apretando el pecho, algo que lo ahogaba, que lo oprimía. Si uno no tenía familiares desaparecidos, la digestión del ahogo había sido mucho más lenta. Se expresaba en una necesidad acuciante de hacerse un lugar, de encontrar un lugar. Recuerdo que por aquella época publiqué algunas columnas en la sección Opinión del diario Clarín. La primera se llamaba “Los que tienen veinticinco años”, y terminaba diciendo, casi textualmente, “cometimos el pecado de crecer en un tiempo oscuro. Merecemos un lugar”. Esa idea me obsesionaba: este país, que era el mío, era un lugar en el que antes de llegar a la puerta de la facultad, en La Plata, tenía que soportar cuatro requisas. Y era el lugar en el que nadie que se sentara en el banco de al lado y con el que uno trababa algún tipo de amistad, podía decirle, por su seguridad y la nuestra, dónde vivía o su número de teléfono. (more…)

Con alguien

Saturday, January 7th, 2006

“Cuando hablo de la felicidad, hablo también de su hermano, el sufrimiento; es una relación fraternal que tiene que ver con la esencia de la vida.” Lo decía John Berger en una entrevista realizada por el periodista español Juan Cruz y publicada el lunes pasado en este diario. Pintor y escritor, Berger explicaba, más adelante, que lo que toma como objeto de su trabajo no necesariamente es experiencia propia. “Mis facultades narrativas me permiten identificar las circunstancias de desesperación de largo recorrido. La naturaleza del proceso narrativo se produce así: te permite entrar en otras pieles, en otras desesperaciones.”

Una de las particularidades que hacen interesantes los pensamientos de Berger sobre la felicidad y el sufrimiento es que son aplicables tanto a lo individual como a lo colectivo. Es como si él pescara sus ideas –lo imagino con una caña de pescar en las manos, la columna vertebral hacia atrás, un gesto de esfuerzo en la boca– del magma iridiscente de lo que lo rodea, gente cercana y lejana, amigos con los que comparte noches y vinos y pueblos enteros que padecen lo que él llama la “desesperación de largo recorrido”, como los palestinos, sobre los que escribió el libro Desesperación invicta. Pueblos que llevan inscripto en su historia el gesto del acorralado, el mismo gesto que reproducen hombres y mujeres en otros lugares y en otros contextos, gente tal vez feliz un día antes o un día después, pero desesperada en el momento en el que Berger los fotografía internamente, para descifrar ese estado del alma en el que ya no se espera, en el que uno ha sido expulsado de la espera, en el que no hay nada por delante, apenas un muro pintado de negro y mucha velocidad para estrellarse. (more…)

Mamíferos

Wednesday, February 19th, 2003

“Es nuestro conflicto de mamíferos: lo que dar a los demás y lo que conservar para nosotros. No traspasar esa línea, contener a los demás y ser refrenado por ellos, es lo que llamamos moral.” Eso dice Ian McEwan en su novela Amor perdurable. En unas apacibles colinas de las afueras de Londres, donde el protagonista y su mujer han ido a almorzar en un reencuentro romántico, sobreviene una tragedia: un globo aerostático fuera de control está a punto de estrellarse con un abuelo y su nieto a bordo. Desde todas las direcciones llega un puñado de hombres –seis o siete– para ayudar. Se cuelgan de las cuerdas del globo para evitar que vuelva a subir, pero el viento conspira contra el salvataje. Los levanta del piso. Son unos pocos minutos de zozobra y desesperación. Una situación completamente límite: “Si no hubiéramos roto filas, nuestro peso combinado habría llevado el globo a tierra antes de llegar a la pendiente”, dirá el narrador después de que uno a uno, y por miedo a ser arrastrados junto al globo, todos los hombres se fueran soltando y abandonando al globo a su suerte. Todos menos uno: sólo uno se resistió a soltar la cuerda, pero como era sólo uno, su peso no fue suficiente. Subió junto con el globo y después cayó para morir desde doscientos metros de altura. (more…)

Extranjeros

Thursday, December 7th, 2000

En algún remoto lugar de la lengua, hospitalidad y hostilidad encuentran una raíz común. Ambas son las caras de una misma moneda que un anfitrión le arroja a un extranjero. Cualquiera de ellos o nosotros, unidos en ese “ellos” o ese “nosotros” en virtud de un conjunto que podría surgir de una nacionalidad, de un idioma, de una etnia o de un género, puede responderle al otro con gentileza o agresión. ¿De qué depende que ante alguien se desplieguen los ritos de la cortesía y la civilidad, del asilo o del refugio, mientras otros sólo encuentran puertas cerradas, desprecio, explotación o abusos? ¿Quién es el extranjero, hoy, cuando un chino y un neocelandés o un uruguayo y un belga juegan partidos de backgammon por la red para combatir el insomnio? ¿Qué pregunta del extranjero resulta tan incontestable que se dirigen contra él los resabios más salvajes de los nacionalismos? (more…)