(texto publicado en la revista La mujer de mi vida en 2004) Cuando era chica y empezaba mi programa favorito –el Capitán Piluso-, mi mamá me daba, a veces, un chocolate Suchard de los amarillos, los que tenían cereales. Eran días especiales. Quién sabe por qué, a los seis años yo administraba mi Suchard amarillo …
Archivos por categoría: placer
Todos duermen
(del libro Perdonen nuestros placeres) Nos despertamos y qué rabia, es tan temprano. Hacemos cuentas en duermevela: podríamos dormir una o dos horas más. Pero no hay caso. Y sigilosas, salimos de la cama. Todos duermen. Hacemos magia con los picaportes, las escaleras, las celosías. Somos mimos que se desplazan por la casa con los …
Angelito
Yo había sido un ángel tan pero tan gordo, que se cayó de la nube en la que estaba y fue a dar con sus alas rotas (hubo que podarlas) justo encima de la cama de mis padres. Esa fue la explicación que durante mi primera infancia intentó satisfacer mi curiosidad acerca de cómo venían …
Dormir acompañadas
(del libro Perdonen nuestros placeres) Sumergirse de a poco en el agua del sueño. Pero antes, o mientras tanto, mientras nos sumergimos, los pies buscan sus pies. La piel de los dedos de los pies empieza a acariciar la superficie tibia de otra piel. Este abrazo comienza de abajo para arriba. Y sube. Nos entregamos …
Dormir solas
(del libro Perdonen nuestros placeres, editado por V&R) La cama es un mundo que es nuestro. Somos dueñas esta noche de sus leyes. Somos soberanas con laureles de esta sábana blanca que huele a azahar. Antes de dejarnos doblegar por el sueño, somos felices. Brevemente. Discretamente. Nadie nos obedece, no obedecemos a nadie. En esta …
El álbum de fotos
(del libro Perdonen nuestros placeres) Las hemos ido tomando, las hemos ido guardando, por ejemplo, en este álbum: las fotografías tienen siempre una pretensión que cumplen, acaso, una sola vez. Una sola y magnífica vez. Porque los álbumes de fotos germinan en las casas como semillas casi inevitables, buscando dejar constancias, eternizar momentos, hacerle trucos …
El pan crocante
(del libro Perdonen nuestros placeres) Hay que ir por él. Hay que salir a buscarlo. Cada una de nosotras sabe dónde. No se trata de pan a secas –esta vez, que no intervengan ni el freezer ni el microondas– sino de pan crocante, de pan tibio, de ese pan que se huele desde lejos, que …
El baño caliente después del trabajo
(del libro Perdonen nuestros placeres) Fue un día largo, espinoso. Hubiésemos preferido ir de aquí para allá en cámara lenta, o en todo caso quedarnos quietas, porque hoy estamos frágiles, víctimas de una de esas penas del alma que atacan sin aviso. Pero hemos sucumbido a la tormenta de sucesos, peregrinaciones y rituales que ejercemos …
¿Ahí abajo también?
Esto es el colmo. ¿También ahí hay que rejuvenecer? ¡También ahí hay que rejuvenecer! De las cirugías de vagina se viene hablando por estos lares desde que Alejandra Pradón eligió ese retoque en el programa Transformaciones. La mujer que salvó su vida después de caer de un séptimo piso quiso volver al quirófano para retocarse …