Publicaciones archivadas política

Moverse

El martes, en la librería Gandhi, se presentó la Carta Abierta 3, firmada por el colectivo de personas ligadas a la universidad, la cultura, el arte, el feminismo y la literatura que se autoconvocan en la Biblioteca Nacional. La primera Carta Abierta tuvo por eje el “clima destituyente” que luego comenzó a hacerse cada día más palpable. La segunda, la necesidad democrática de contar con una nueva ley de radiodifusión. La tercera Carta Abierta reza sobre “La nueva derecha en la Argentina”. En la conferencia de prensa del martes hubo muy pocos medios de comunicación presentes. Casi ninguno. No les interesa a los grandes medios lo que surja de ese colectivo de pensamiento. No garpa el pensamiento como garpa De Angeli hablando de “tiranía”.

Está a la luz, dicho y escrito que ese enorme conjunto de personas se agrupa en la defensa de la sustentabilidad democrática, pese a que en su seno también arrecian las críticas, formuladas en voz alta, no sólo sobre cómo manejó y maneja el Gobierno esta crisis de proporciones inéditas, sino además sobre cómo se pliega sobre sí mismo, impidiendo la comprensión, la difusión y la comunicación de sus políticas. Esto es: cómo prende su suerte a estándares que ya no sirven (por ejemplo, que aquellos sectores beneficiados con sus políticas lo apoyarán), y cómo, al no haber abierto compuertas, tendido puentes y elaborado estrategias de contacto, queda a merced de esa nueva derecha que infecta el relato de la crisis con exageraciones, distorsiones, adjetivos y enunciados retrógrados (a propósito, el jueves Nelson Castro editorializó sobre “un gobierno de privilegios” porque Charly García está internado en la suite presidencial del Argerich. Hay que tener la mirada por lo menos negada a lo popular para poner allí, en la internación de un artista como García, el objeto de crítica al Gobierno y para ponerse a hablar de “privilegios”; un colmo más en estos días de gente sacada de eje). Continuar leyendo…

Leche

La imagen se abrió paso brutalmente: el camión abrió sus compuertas traseras y por allí comenzó a salir el chorro. La leche se derramó sobre el pasto. Litros de leche, o mejor dicho: leche desfigurada en su abundancia, para ojos de espectadores acostumbrados a mirarla por litro. Se la veía salir airada, materia inerte pero todavía viva, sustancia vital para tantos niños argentinos, destinada a morir allí, en el cuadro de la lente, televisada, hecha símbolo. Otro símbolo violento.

Este conflicto de intereses ha sido y sigue siendo pródigo en símbolos, y se agota la hora de los símbolos. Banderas, escarapelas, consignas, frases hechas, lugares comunes, duelos verbales, fechas patrias convertidas en medidas de falos, bravuconadas, consignismos, estupideces dichas con aire combativo, delirios de dueños de cosas, campos, camiones, industrias, espacios en los medios. Los símbolos tienen una medida de virtud y bondad. Los símbolos patrios se miden por la unificación que son capaces de lograr. Pasada esa medida, cuando en lugar de aunar desunen, por el modo o la oportunidad en la que se los convoca, los símbolos son porquerías como cualquier otra cosa usada con mala leche. Continuar leyendo…

Generación

La frase se me vino inevitablemente a la cabeza. Me llamaban para hablar en la presentación de la revista Generación, el 11 de junio, y alguien en el teléfono me decía que en la mesa también iba a estar una docente de la Facultad de Ciencias Sociales con la que últimamente nos vemos seguido. Me reí porque hasta hace un par de meses no nos conocíamos, y ahora chocamos en las entradas o las salidas de diversos encuentros en los que se discute la crisis del “campo” o en las que se discute la ley de radiodifusión. La frase, decía, se me vino como por inercia a la cabeza: nos une el espanto. Pensar en esa frase, no ya usarla, pensarla apenas, da un poco de rechazo, como todo lo demasiado escuchado, lo demasiado repetido, lo demasiado obvio. Y sin embargo, la frase de Borges, a quien también le debemos la percepción de que el peronismo es “incorregible”, me vino a la cabeza. Esa frase que anticipa que no es el amor el motivo de una unión sino la náusea. Continuar leyendo…

No voy en tren voy en avión

Los medios de transporte argentinos también han caído bajo la oleada resemantizadora de las derechas campestre y urbana. No conviene ir en bondi a ningún lado, toda vez que el bondi en sí mismo está estigmatizado, y es, de la clase media reacia al peronismo para arriba, el medio de transporte por excelencia de los sobornados.

Antes de cada acto peronista o gubernamental, ahora los grandes medios, que no quieren retacear ninguna información que importe a sus lectores, indican cuántos micros se esperan. El anuncio de la cantidad de micros funciona como un aguafiestas por anticipado, como un desautorizador de presencias, como un prejuicio hecho juicio. Desde la publicación del dato, el dato mismo comienza su recorrido por bocas opositoras que, agarradas con uñas y dientes a la idea de que si el Gobierno tiene apoyo es porque paga, machacan con la representatividad de “los sueltos”. Continuar leyendo…

La parte por el todo

Si este país fuera un pizarrón, se vería una flecha salir de la escarapela y llegar a aquello que en la dictadura se llamaba “el ser nacional”. Gracias a las Ciencias de la Comunicación, y a saberes relacionados con ellas que han tenido un extraordinario desarrollo en las últimas décadas, hoy es posible, claro (¡Acá siempre es posible casi todo!), pero mucho más difícil que un sector pretenda hacer pasar sus intereses por los de “todos”, o que se embandere impunemente con “la argentinidad”, sin que nadie pegue el grito.

Ha pasado. Ha pasado y no se gritaba. Los sectores financiero y militar hicieron en su momento un atroz merchandising con los colores patrios, hicieron de la escarapela un packaging del argentino modelo, o del argentino tipo, o del argentino promedio: quiero decir, de alguien que no existe. No importaba. O mejor dicho: invocando al que no existía, hicieron y deshicieron biografías de gente real, de carne y hueso, con nombre y apellido. Usaron los símbolos para tragarse a los opositores. Continuar leyendo…

“Ver morir” y “regalar”

“Prefiero ver morir a las vacas antes que regalarlas”, dijo Alfredo De Angeli. Ya no hace ninguna falta decir quién es De Angeli ni describir sus modos. La frase es de barricada, ya que uno tiende a creer que De Angeli, como cualquier ganadero, como cualquier persona con dos dedos de frente, preferiría vender barata una vaca antes que verla morir. ¿O no? ¿Pero y si fuera cierto? ¿Qué pasa por la cabeza de una persona que de verdad, y no en forma figurada, prefiere ver morir a una vaca antes que venderla barata? En esta última pregunta fue necesario reemplazar el “regalarla” por el “venderla barata”, porque inequívocamente lo que quiso decir De Angeli fue eso. Pero el uso de “regalarlas” también merecerá, más adelante, un comentario. Continuar leyendo…

Mañanas campestres

Terminaban la reunión con Binner y se sentaban a la mesa de la conferencia de prensa con la soltura que han adquirido en estos días. Tienen tanta cámara y micrófono que hasta ya parece natural el acento afectado de Llambías, que ha sabido decir, con ese modo de hablar de innegable procedencia no campestre, “los hombres del campo estamos en huelga”. Que a un lockout se le llame paro ya es dislate, pero que un señor como ése encima “se” diga en “huelga” obliga a apantallarse del vértigo.

Se sentaron y Llambías, que junto con Buzzi es el más buscado por los periodistas porque ambos son los que producen más frases para títulos, empezó diciendo que habían mandado un fax a la Presidenta, que creían necesario un “gesto de grandeza” y que el paro no se levantaba. Para ellos el gesto de grandeza consistía, al parecer, en dirigirse a la Presidenta. Hay que darle crédito a Julio Bazán, el de TN, porque fue él quien preguntó si no era contradictorio pedir audiencia para dialogar con el Gobierno sin bajar la medida de fuerza. Llambías incluso buscó con la mirada de dónde venía esa primera pregunta, que no era la más cómoda, tan habituado como está a no incomodarse. Explicó que como al Gobierno “ya no le creen”, quieren “cosas concretas”. Listo. Pregunta contestada. Que éste sea un gobierno con cuatro meses de historia y que materialmente no haya habido tiempo para sumar tantas promesas incumplidas como las que agitan los cuatro, es un detalle. Hemos llegado aquí por grandes intereses que se agazapan en detalles al parecer intolerables por gente como ésta, mal llevada para discutir qué es suyo y qué no. Continuar leyendo…

Doble comando

Alguien lo soltó y de pronto anduvo. Lo del “doble comando” en el Gobierno funcionó porque evidentemente es una idea por un lado muy visual, muy puntual, que prefigura en la mente de quien la escucha dos volantes y seis pedales, y al mismo tiempo sirve de metáfora para describir una situación en la que quien ejerce el poder no lo hace solo, sino acompañado por alguien, pero no de cualquier manera: a bordo, con la mano en uno de los volantes y los pies habilitados para frenar o acelerar.

Lo del “doble comando” implica pares, de modo que por sí misma es una expresión que desjerarquiza a la Presidenta. Desjerarquizar a la Presidenta es un juego de kermesse en estos días, cuando la puja de intereses hace que rotos y descosidos, dale que va, arriesguen disparates de todo tipo, total el aire es gratis y a “la gente” le sale bien la queja. Si algo han sabido hacer los sectores agropecuarios con la ayuda de algunos medios importantes y algunos dirigentes opositores es desviar el caudal de rabia hacia el Gobierno. Elisa Carrió no tiene ningún prurito en ponerse a hacer equivalencias entre Isabel y Cristina. Uno ya no se ocupa de lo que dice Elisa Carrió, salvo cuando se trata de barbaridades como ésta. Continuar leyendo…

La costra

Durante un año vinieron a mi taller de escritura dos vecinas de Zárate. Dos audaces. Se venían todos los jueves a la Capital por dos horas, aunque me imagino que por lo menos en la mitad de la medida disfrutaban las charlas de los viajes de ida y vuelta. Recuerdo muy bien la cara de una, la de la otra no tanto. Pero si tengo que hacer algo parecido a la memoria emotiva que hacen los actores, lo que me trae el recuerdo de aquellas dos mujeres es el de un constante estado de alerta.

Las dos estaban vinculadas a los derechos humanos. O por lo menos ésa era la perspectiva desde la que escribían todos sus textos. Los de ficción y no ficción. Las dos, por distintas razones personales y con diferentes grados de intensidad, necesitaban escribir sobre su estado de alerta. La escritura era en ese sentido, para ellas, de-sinflamatoria, igual que algunos vínculos de toda la vida, vínculos barriales que cultivaban con dedicación. Creo que en este caso se entiende perfectamente la expresión “desahogarse”. Zárate tuvo un número record de desaparecidos. Algo había quedado crudo en Zárate. Continuar leyendo…

Una inquietud

Dicho así, puede parecer una pregunta. “Perdón, una inquietud”, es un tipo de interrupción que se usa mucho. Es previsible que hoy haya muchísima gente con ganas de decirles a la Presidenta y al ex presidente, desde ayer la cabeza del PJ, “perdón, una inquietud”. Porque hay cosas que inquietan, sin ir más lejos la salida de Lousteau. ¿Qué explicación se le atribuye a esa salida? ¿La que uno decida creerle al columnista político cuya versión elija o le toque en el diario de la mesa del bar?

Y es de esperar, en virtud del vendaval desatado, que en Gobierno se comprenda que si hay vendaval es porque no están solos, que son acompañados en la neblina simbólica y violenta que en estos días en parte reflejan y en parte generan los medios. Pero que la energía para enfrentar momentos difíciles debe encontrar su flujo constante y rítmico hacia arriba y hacia abajo. Y que no hay otra manera de que esa savia fluya que no sea a través de la comunicación. El Gobierno es responsable de cómo comunica sus medidas, sus diagnósticos y sus políticas. El Gobierno es responsable de generar, como dice la Presidenta cuando usa una palabra que irrita sobremanera a los dueños de los medios, su propio “relato”. Si no hay relato propio, hay ajeno. Continuar leyendo…

Una flor

Se trata de una mujer común, ni linda ni fea, una mujer entre tantas. Peronista, debe ser de familia peronista. Militaba en los ’90 cerca de Ernesto Landau, un caudillo bonaerense que en ese preciso momento era el apoderado del PJ. El de los ’90 era un PJ vergonzoso. Hubo una alianza en Escobar, con Patti, que asumía su primera intendencia. Esa mujer, Claudia Achu, fue designada encargada del cementerio de Escobar, sin tener ninguna experiencia en gestiones de ese tipo. Y aquí empieza a fisurarse el hueso de la historia.

En el reportaje que le hizo en este diario Adriana Meyer, Achu relata su historia con una pasmosa naturalidad. Y en el verosímil de esa historia, es importante que Achu, en aquel momento, haya sido una mujer casada, con dos hijos, auxiliar de enfermería de profesión, quizá de vocación. Se tiró a medicina, pero llegó a segundo año. Pero fue asistente social y trabajó en los barrios y en los hospitales. Quién le hubiese dicho que iba a terminar encargándose de los muertos. Continuar leyendo…

El dibujo de Sábat

Hermenegildo Sábat es un artista notable, un exquisito de la caricatura, y es además un hombre admirado y respetado por actitudes como la que tomó ahora: no decir una sola palabra sobre el dibujo que publicó el martes y sobre el que escupió fuego la Presidenta. No contestar un agravio es una actitud de caballero. También es una actitud que ayuda a constituir a un agraviado. No hay voz, en la lengua, o por lo menos no se me ocurre ahora, que celebre al agraviado que contesta. Un dato interesante, que refuerza la idea de que la lengua no es más que un fabuloso aparato de poder. Cristina, sin ir más lejos, se sintió agraviada y contestó. En la puesta en escena pública, Sábat es el que no contesta el agravio, el caballero. Hubo una larga época de mi vida en la que trabajaba con caricaturistas, en Humor y en Superhumor, y sé que también para ellos Sábat es el mejor, lejos, el más admirado. Básicamente, y ése es el argumento que más veces escuché, porque él encarna más que nadie la posibilidad de la caricatura derivada en la obra de arte. Continuar leyendo…

Las cirugías mentales

En lo que llevamos de democracia hubo, creo, tres momentos como éste. La Semana Santa de las Felices Pascuas, la renuncia de Chacho Alvarez y el 2001. Momentos que históricamente son como un caldito de ésos que uno le pone a lo que cocina para darle sabor. Sustancia altamente concentrada. Momentos que fueron puntualmente el lugar en el que los caminos se bifurcan.

En los tres casos anteriores, si uno los roe un poco, se deja ver el hilo en común con éste que hoy nos agita y que los supera a todos. Allá por las Felices Pascuas todavía las Fuerzas Armadas se resistían a perder el poder, y terminaban entregándolo, presionadas por una enorme movilización colectiva, a cambio de impunidad. Los tratos de la negociación fueron secretos. Continuar leyendo…

Dolor País

Son las ocho menos cinco de la noche. Escribo en Palermo y cuando abrí el Word por la ventana se escuchaban los cacerolazos que acaban de terminar. Empezaron cuando terminó de hablar Cristina, y duraron diez minutos. Fueron, yo diría, como una reacción intestinal.

Ahora, desde el otro cuarto, se escucha en la televisión hablar a un dirigente de Gualeguaychú. Dice que el discurso de Cristina estuvo “lleno de odio”. Dice que el crecimiento lo hicieron ellos, que el paro no se levanta, que primero quieren las medidas. Dice que a Parque Norte fue gente paga, que los llevaron, y en un tono increíblemente patotero desafía que le manden a la patota.

Es doloroso este país. Es como si aquella cruza de inmigrantes y gauchos hubiese dado a luz algo malformado, algo defectuoso. Hay demasiado odio todavía. Hay enormes, patéticos clichés que se repiten y pasan de boca en boca sin que tengan más sustento que el odio. La televisión, en estos días, cubrió el conflicto montada en esos clichés. Los medios retroalimentaron los malos entendidos. El campo versus el Gobierno es una ecuación planteada por una parte que los medios tomaron como válida sin revisar. El campo en general no es nada. Es tierra vacía de intereses. Y la tormenta que arrecia es una furiosa tormenta de intereses. Continuar leyendo…

La plaza de las Trillizas

Hace rato que el campo seduce a la ciudad, tanto como la ciudad seduce al campo. “Yo estoy con el campo”, se leía ayer en las pancartas cuadraditas que exhibían jóvenes de look Cardon, una marca que, dicho sea de paso, tiene en Palermo su “torre rural”. Parece una bizarrada argentina, y acaso lo sea, pero en el sitio web de la marca que impuso la ropa de estancia entre jóvenes y adultos que de estancieros tienen poco, se indica que sus emprendimientos inmobiliarios se originaron en el deseo de que la gente del campo “se sienta en la ciudad como en su casa”.

Algunos barrios de esta ciudad, anoche, estuvieron con el campo, aunque no se sepa muy bien cuál es el lazo que se estrecha, más allá del espanto que los une, y que es el gobierno kirchnerista. Iba a pasar tarde o temprano, pero seguro iba a pasar ante alguna señal concreta de que había llegado la hora de redistribuir un poco, un poquito, algo de lo que tienen y nunca en la historia han cedido de buena fe o buena gana. Continuar leyendo…

La guerra y la paz

En Miss Simpatía, Sandra Bullock era una agente de policía que tenía que infiltrarse en un concurso de belleza para descubrir no sé qué cosa. Las candidatas a reina eran estereotipos de mujeres unineuronales, rubias taradas de pueblitos sureños norteamericanos de ésos en los que el día más interesante del año es Halloween. Chicas bobas pero sin maldad. Y sin ni un poco de morbo propiamente dicho. El morbo norteamericano, para el gran público, es la estupidez.

Cuando tenían que hablar frente al micrófono y demostrar que no eran sólo pedazos de hembras, sino también corazones palpitantes y mentes despiertas, las candidatas coincidían en un punto: a la hora de contarle al jurado “con qué soñaban”, todas decían: “Con la paz mundial”. Continuar leyendo…

Fidelidad

A lo mejor porque él representa, en lo más íntimo, el máximo exponente de la fidelidad a una idea, es que me cuesta tanto escribir sobre Fidel. Tengo una foto que busqué para anclarlo en mi zona de escritura posible, ya que él pertenece también a un territorio personal de escritura imposible.

En esa foto, tomada en Santiago de Cuba un mediodía de sol rabioso, estoy de 26 años y tengo un pañuelo blanco en el cuello, como las decenas de miles de personas que había allí. Estoy dándome vuelta y mirándolo a él, que hablaba y hablaba como hablaba siempre, tan jugoso. Esa es mi foto con Fidel. Hay bastantes hileras de sillas con invitados especiales entre él y yo, pero es lo más cerca que lo tuve. Esa foto puede ser enmarcada por alguien que nunca enmarca fotos. Continuar leyendo…

El secreto de Mauricio

Lo bueno de las vacaciones es que uno va mezclando informaciones que en otra época del año se bifurcan, como los senderos en el jardín del cuento. Hay que revisar algunas bifurcaciones, porque parece que ya no se bifurcan, aviso. Yo, por ejemplo, que estoy al exquisito dope de las vacaciones, en ese limbo en el que lo importante es que el melón esté maduro, comprendo relajada un par de cosas que en el vértigo de la ciudad, y no cualquier ciudad, se me pasan. Nuestra querida Buenos Aires está en manos extrañas (mándenme mails, no me importa, Fibertel se me corta a cada rato). Y por lo que han hecho hasta ahora, son raros, peligrosos.

Cuando uno está así, al dope, lee cualquier cosa. Mientras los cuentos completos de Flannery O’Connor me esperan por las noches, en el día leo los diarios y algunas de las revistas que aparecen en casa y que a mí no se me ocurriría comprar. La Vogue española, por ejemplo. Continuar leyendo…

Tener huevos

El team Macri-Michetti, esas caras renovadoras de la política argentina, tan sucia, tan corrupta, salió a mostrar el estilo de gobierno que tiene en mente con un puñado de acciones altamente impopulares. A esto la derecha le llama tener huevos.

Si uno tuviera que hacer una distinción tajante entre una corriente política de centroizquierda o peronista y una corriente de cepa elitista, liberal o conservadora, podría simplemente guiarse por la relación entre un gobierno y los trabajadores. No hay demasiadas vueltas: cuando se habla del “costo político” de una medida cualquiera, eso necesariamente implica que se trata de una medida impopular, que atenta contra los intereses de la mayoría, en beneficio de una elite social, económica o religiosa. Continuar leyendo…

Yo, argentino

Sí, Héctor Febres se mordió la lengua, como tituló este diario. Y se calló para siempre. Su muerte no apenó a nadie. Pero su cadáver azul habló desde el jueves, cuando la pericia constató que la ingesta de cianuro fue la causa de la muerte. Lo que dice el cadáver de Febres es lo que ya se sabe desde que desapareció Julio López. No sólo se trata de viejos represores y torturadores que tienen más de setenta años y han hecho de la justicia tardía una justicia injusta, domiciliaria, demasiado cómoda para las aberraciones de las que fueron ideólogos y responsables. No sólo se trata de otros presos, como Febres, que increíblemente gozan de una acolchada estadía en lugares muy diferentes de aquellos en los que purgan sus condenas o esperan sus sentencias miles y miles de infelices. Estos están detenidos en sus antiguos lugares de trabajo. De trabajo de lesa humanidad. Pero no se trata sólo de ellos. Continuar leyendo…



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